Titular: Incendios forestales: el 60% de los españoles suspende la gestión del Gobierno
La opinión pública ha emitido un veredicto contundente sobre la lucha contra los incendios forestales: el Ejecutivo suspende. Según una reciente percepción ciudadana, seis de cada diez españoles consideran insuficiente la labor de las administraciones para prevenir y enfrentar unos fuegos cada vez más devastadores.
La desconfianza crece al mismo ritmo que las llamas. **Introducción: Una crisis de confianza**
El calor extremo, la sequía prolongada y la falta de gestión forestal convierten cada verano en una pesadilla.
Pero más allá de las hectáreas calcinadas, emerge otra quema: la de la credibilidad gubernamental. Los ciudadanos no solo piden más medios aéreos y terrestres, sino una estrategia integral que ataque el problema de raíz.
El 60% que desaprueba la gestión no es una estadística menor: refleja un hartazgo que, de no atenderse, podría tener costes políticos. **Desarrollo: Datos que encienden las alarmas**
La encuesta revela que el principal foco de crítica es la prevención.
Mientras los incendios se vuelven más voraces por el cambio climático, las partidas para limpieza de montes, cortafuegos y planes de reforestación siguen sin ser prioritarias. El 73% de los consultados cree que se actúa tarde, y solo cuando el fuego ya está descontrolado.
Además, la coordinación entre administraciones locales, autonómicas y nacionales es percibida como deficiente: el 55% opina que las disputas competenciales frenan una respuesta eficaz. A esto se suma una paradoja: pese a que España invierte más de 700 millones de euros anuales en extinción, la prevención apenas recibe un tercio de esa cifra.
Los expertos llevan años alertando de que no se puede apagar con aviones lo que se descuida en tierra. La ciudadanía parece haberlo interiorizado: el 68% exige un plan nacional de prevención con horizonte decenal, que trascienda ciclos electorales.
**Cierre: Un verano que exige cambio de rumbo**
El contexto no invita al optimismo. Cada temporada supera a la anterior en virulencia, y las previsiones meteorológicas apuntan a que 2025 será especialmente crítico.
La confianza perdida no se recupera solo con helicópteros. Se necesita un giro de timón: apostar por la gestión forestal sostenible, endurecer las penas contra los pirómanos y, sobre todo, escuchar a quienes viven en el monte.
Si el Gobierno no reacciona, el próximo incendio podría no ser el único que arda sin control.