**Título optimizado:** *Infraestructura vulnerable: el eslabón débil de la competitividad dominicana*

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La vulnerabilidad de la infraestructura crítica amenaza la economía dominicana. Un experto advierte sobre el riesgo para la competitividad y cómo enfrentarlo.

**Título optimizado:** *Infraestructura vulnerable: el eslabón débil de la competitividad dominicana*

La vulnerabilidad de la infraestructura crítica se perfila como una de las amenazas silenciosas más graves para la competitividad económica de República Dominicana, según advirtió César Augusto Rodríguez, vicepresidente sénior y líder de Soluciones de Consultoría de Marsh para Centroamérica y el Caribe. El ejecutivo señaló que el estado actual de estas instalaciones y sistemas esenciales puede afectar directamente la productividad nacional y limitar la capacidad del país para enfrentar eventos extremos, tanto naturales como provocados por la actividad humana.

Por infraestructura crítica se entiende el conjunto de activos, redes y sistemas cuya interrupción o destrucción tendría un impacto severo en la seguridad económica, la salud pública o la gobernabilidad. En el caso dominicano, esto abarca desde las redes de generación y distribución eléctrica, el suministro de agua potable y las carreteras, hasta las telecomunicaciones y los puertos. El deterioro o la falta de redundancia en estos sistemas incrementa los costos operativos de las empresas y reduce su capacidad de respuesta ante imprevistos, un factor que los inversionistas evalúan cada vez con más rigor.

La advertencia de Rodríguez cobra especial relevancia en un contexto global donde los fenómenos meteorológicos extremos —como huracanes e inundaciones— son más frecuentes e intensos. República Dominicana, por su ubicación geográfica, está expuesta a estos eventos, y cualquier falla en la infraestructura crítica puede traducirse en pérdidas millonarias para los sectores productivos, desde el turismo hasta las zonas francas. La planificación urbana, el mantenimiento preventivo y la inversión en sistemas resilientes dejan de ser opciones técnicas para convertirse en requisitos de supervivencia económica.

El análisis del vicepresidente de Marsh también pone el foco en la necesidad de una articulación público-privada para diagnosticar y priorizar las inversiones en infraestructura. No se trata solo de construir nuevas obras, sino de garantizar que las existentes puedan soportar tensiones extraordinarias sin colapsar. En este sentido, la consultoría especializada recomienda evaluar periódicamente los riesgos mediante modelos que integren variables climáticas y operativas, de modo que las decisiones de gasto se basen en evidencia y no en urgencias políticas.

Para el lector común, esta alerta se traduce en preguntas concretas sobre la calidad de los servicios que recibe a diario: la continuidad del suministro eléctrico, la disponibilidad de agua potable tras un huracán, la conectividad en momentos críticos. Detrás de cada interrupción hay un eslabón de la infraestructura que falló, y cada falla resta competitividad al país. Observar cómo evolucionan los planes de mantenimiento y las inversiones en resiliencia se vuelve, entonces, una herramienta clave para entender las verdaderas fortalezas y debilidades del modelo económico dominicano.

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