La Democracia Global Se Agripa: Un Futuro Incierto en un Mundo Turbulento
La democracia enfrenta hoy un entorno internacional cada vez más desafiante, pero ha demostrado una capacidad de resistencia mayor a la que muchos analistas…
La democracia enfrenta hoy un entorno internacional cada vez más desafiante, pero ha demostrado una capacidad de resistencia mayor a la que muchos analistas esperaban. Según Steven Levitsky, politólogo de la Universidad de Harvard, la democracia mundial está en peligro, pero las señales de crisis no son tan claras como se pensaba.
En una conferencia reciente en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Levitsky sostuvo que la expansión democrática durante las décadas de 1990 y principios de los 2000 fue favorecida por condiciones internacionales que han cambiado drásticamente con el ascenso de China y el resurgimiento de Rusia como potencias con influencia global.
Según Levitsky, las potencias occidentales ya no promueven la democracia con la misma fuerza y los autócratas pueden recurrir a Rusia y China en busca de apoyo. "Es simplemente mucho más fácil ser autoritario hoy que hace treinta años", afirmó.
A pesar de ese escenario, Levitsky señaló que el balance global muestra una estabilidad mayor de la que suele percibirse. "Lo que a mí más me llama la atención no es el declive de la democracia, sino la resiliencia de la misma", indicó.
Según distintos índices internacionales, el número de países democráticos ha disminuido solo ligeramente en las últimas dos décadas. Levitsky destacó que la democracia requiere siempre una oposición robusta y sostenible, y que la existencia de contrapesos reales al poder político es fundamental para su estabilidad.
El académico argumentó que el desarrollo económico continúa siendo uno de los factores más importantes para la estabilidad democrática. "Una clase capitalista robusta es una condición necesaria para una democracia sostenible", afirmó.
Levitsky también advirtió sobre el avance de liderazgos populistas en distintas regiones del mundo, impulsados por el debilitamiento de los partidos políticos tradicionales, los grupos de interés y los medios de comunicación convencionales. Según él, las redes sociales han reducido considerablemente el poder de los medios tradicionales y han permitido a candidatos ajenos al establishment construir carreras exitosas sin depender de las estructuras tradicionales.
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