UNAM elimina examen presencial en provincia por sospecha de fraude con IA
UNAM aplica examen presencial ante fraudes con IA; 40,000 aspirantes acuden a nueva prueba.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) concluyó este domingo la aplicación del examen presencial de control en sus tres sedes foráneas —Tijuana, León y Oaxaca—, con un total de 2,975 aspirantes evaluados tras las irregularidades detectadas en el proceso en línea, incluyendo el uso no autorizado de inteligencia artificial. La medida representa un giro drástico en el primer intento de la máxima casa de estudios por digitalizar por completo su proceso de admisión, un esquema que terminó por evidenciar las vulnerabilidades de la supervisión remota cuando está en juego el acceso a la educación superior.
La jornada final de este proceso extraordinario se desarrollará en la Ciudad de México, en el Palacio de los Deportes, durante el lunes 17, martes 18 y miércoles 19, con tres turnos diarios. Se espera la asistencia de aproximadamente 40,000 aspirantes, de los 45,000 que se registraron para esta fase en las cuatro sedes. La diferencia entre inscritos y asistentes anticipa un margen de ausencias que la propia institución deberá administrar, pues cada plaza no ocupada representa una oportunidad perdida para miles de jóvenes que compiten por uno de los lugares más codiciados del sistema educativo mexicano.
El examen presencial fue convocado después de que una comisión técnica detectara resultados atípicos y otras anomalías en el primer proceso de admisión completamente en línea de la institución, implementado para el ciclo escolar 2026-2027. Entre las prácticas identificadas figuraron el uso de herramientas de IA y apoyo externo para responder los cuestionarios, pese a los mecanismos de vigilancia digital. El caso expone un desafío creciente para las universidades de toda la región: la frontera entre la asistencia tecnológica legítima y el fraude académico se vuelve cada vez más difusa cuando los exámenes se aplican a distancia y sin control presencial.
Los aspirantes deben responder una prueba de 120 preguntas en formato digital, mediante tabletas sin conexión a internet y bajo supervisión presencial permanente. Este diseño busca neutralizar cualquier intento de consulta externa o uso de herramientas generativas, pero también impone una logística compleja: la movilización de decenas de miles de jóvenes hacia sedes físicas en un país de dimensiones continentales, con los costos económicos y de tiempo que ello implica para las familias.
La UNAM también anunció tres auditorías relacionadas con la contratación y operación de la empresa encargada de aplicar los exámenes en línea, así como la terminación anticipada del contrato con la plataforma responsable del proceso. Este punto es clave para interpretar el alcance del problema: no se trata únicamente de un fallo técnico, sino de posibles deficiencias en la supervisión contractual y en los controles de calidad exigidos a proveedores externos. Las auditorías determinarán si hubo negligencia, incumplimiento o incluso responsabilidades legales que deriven en sanciones.
Para los lectores, este caso ofrece tres claves de seguimiento: primero, si los resultados del examen presencial diferirán sustancialmente de los obtenidos en línea, lo que confirmaría la magnitud del fraude; segundo, qué revelarán las auditorías sobre la cadena de responsabilidades en la contratación de servicios tecnológicos; y tercero, si otras universidades de América Latina que han adoptado o planean adoptar exámenes de admisión remotos endurecerán sus protocolos a la luz de esta experiencia. La decisión de la UNAM sienta un precedente: la confianza en los procesos académicos sigue dependiendo, al menos por ahora, de la supervisión humana directa.
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