“Un hombre revive la fortuna perdida: cómo un experto en seguridad digital rescató 400.000 dólares en Bitcoin…

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“Descubre cómo un usuario de X recuperó 400.000 dólares en bitcoin después de 11 años de búsqueda, con la ayuda de un modelo de inteligencia artificial que…

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En un giro inesperado, un usuario de X llamado Cprkrn ha logrado recuperar 400.000 dólares en bitcoin que había perdido hace once años. La historia comienza en 2015, cuando Cprkrn compró cinco bitcoins a un precio de aproximadamente 250 dólares cada uno.

En un momento de euforia universitaria, Cprkrn decidió cambiar la contraseña de su monedero a una frase que reflejaba su actitud antisistema. Sin embargo, al hacerlo, se dio cuenta de que se había equivocado al escribir la contraseña cuando estaba "colocado".

Con la contraseña perdida, Cprkrn pasó once años intentando recuperarla, sin éxito. Utilizó métodos de fuerza bruta y revisó archivos antiguos, pero no pudo recordar la contraseña. Fue entonces cuando decidió recurrir a la ayuda de Claude, un modelo de inteligencia artificial.

Claude no hackeó el monedero de Cprkrn, sino que lo ayudó a analizar los datos dispersos que había guardado en un ordenador antiguo. Claude organizó estos datos en un archivo estructurado y evaluó la información para encontrar la clave para recuperar la contraseña.

Después de una hora de trabajo, Claude logró reconstruir la contraseña, permitiendo a Cprkrn recuperar su fortuna. Sin embargo, para evitar problemas futuros, Cprkrn decidió mover los bitcoins a un monedero seguro.

La historia de Cprkrn destaca la capacidad de los modelos de inteligencia artificial para analizar información y encontrar patrones que pueden ser difíciles de detectar. En este caso, Claude ayudó a Cprkrn a recuperar una fortuna que había perdido hace mucho tiempo.

Esta anécdota también subraya la importancia de no considerar los datos antiguos como "basura digital". En la era de la IA, estos datos pueden ser un tesoro que nos ayude a revisar nuestro pasado y desvelar información que ya no recordamos.

Fuente original: consultar publicación original.

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