TSMC expande su dominio en EE.UU. con Arizona y Texas mientras Europa observa sin jugada

TSMC refuerza su dominio en EE.UU. con un segundo campus en Texas, mientras Arizona avanza y Europa pierde peso. Descubre su estrategia global.

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TSMC planea expandir su presencia en Estados Unidos con un segundo campus de fabricación de semiconductores en Texas, según informaciones de Bloomberg y DigiTimes, mientras su complejo en Arizona avanza con una inversión multimillonaria y Europa queda relegada a un papel secundario en su estrategia global.

El campus de Phoenix, en Arizona, que la taiwanesa TSMC está construyendo, avanza por fases: su primera planta de producción inició operaciones hace dos años y alcanzó la fabricación a gran escala en el nodo N4 el año pasado. La segunda planta estará operativa en 2028 y fabricará circuitos integrados en los nodos N3 y N2, mientras que la tercera fábrica no estará lista hasta finales de esta década y producirá chips en el nodo N2 o en una tecnología aún más avanzada. Estas instalaciones son clave para que Estados Unidos reduzca su dependencia de los chips procedentes de Asia.

El proyecto no solo beneficia a Washington; también es crucial para TSMC, ya que le permitirá responder con mayor eficacia a la enorme demanda de circuitos integrados para aplicaciones de inteligencia artificial y reforzar su infraestructura fuera de Taiwán ante un posible conflicto con China. Ese escenario ha llevado a la compañía a sopesar la construcción de un segundo gran polo de fabricación en Estados Unidos, y Texas se perfila como el destino más probable debido a su maduro ecosistema de semiconductores, con plantas de Samsung y Texas Instruments en Austin, Taylor, Dallas, Richardson y Sherman, además del proyecto Terafab de Elon Musk.

Según los medios citados, el futuro campus tejano incluiría varias fábricas de circuitos integrados y requeriría una inversión de decenas de miles de millones de dólares, con un coste estimado de al menos 20.000 millones por planta de vanguardia. Sin embargo, su viabilidad depende en gran medida de los incentivos fiscales del Gobierno estadounidense, como el crédito del 35% aprobado en 2025. En contraste, la fábrica que TSMC construye en Dresde (Alemania) costará algo más de 10.000 millones de euros, la mitad que una sola planta de Arizona, y estará gestionada por una empresa conjunta con Bosch, Infineon y NXP Semiconductors, sin indicios por ahora de una mayor expansión europea.

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