Trump y Zelenski coordinan posible cumbre con Putin para frenar la guerra en Ucrania
Trump dice que Putin quiere reunirse para acabar la guerra en Ucrania, tras hablar con Zelenski en la ONU. Sin fechas ni formato, ¿habrá cumbre?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este martes que su homólogo ruso, Vladímir Putin, quiere reunirse para poner fin a la guerra en Ucrania, tras un encuentro bilateral con el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. La conversación, centrada en la búsqueda de una salida negociada al conflicto, dejó sobre la mesa la posibilidad de una cumbre con Putin, aunque sin fechas ni formato confirmados.
Según declaró Trump ante la prensa al inicio de la reunión con Zelenski, el líder ruso "le gustaría que la guerra terminara" y consideró que "ambos quieren que la guerra termine". Esas palabras, sin embargo, no equivalen a un compromiso verificable: se trata de una apreciación personal del mandatario estadounidense sobre la disposición de Moscú, no de un anuncio oficial del Kremlin. Para el lector, la clave está en distinguir entre intención declarada y avance concreto, pues en conflictos de esta magnitud los gestos públicos suelen preceder —o sustituir— a negociaciones reales.
El propio Trump expresó dudas sobre si Putin aceptará participar en la cumbre de líderes del G20 prevista para diciembre en Miami, a la que Zelenski pretende asistir. "Sé que se reunirá, y ya tuvimos una reunión en Alaska. No sé nada sobre Miami", añadió, en una referencia que deja entrever contactos previos entre ambas partes, aunque sin precisar resultados. La mención al G20 es relevante porque ese foro reúne a las principales economías del mundo y suele servir de escenario para encuentros bilaterales de alto perfil, pero la asistencia de Putin dependería de factores diplomáticos y logísticos aún no resueltos.
Trump, que prometió poner fin al conflicto en el primer día de su segundo mandato, reconoció que la guerra permanece estancada pese a los intentos de diálogo impulsados por su Administración. Ese reconocimiento es significativo: marca una distancia entre la promesa electoral y la realidad sobre el terreno, donde las posiciones de Ucrania y Rusia siguen siendo difíciles de conciliar. Para los lectores, conviene observar si esa admisión se traduce en un cambio de estrategia o en una simple constatación de que el conflicto no admite soluciones rápidas.
Durante el encuentro, Zelenski agradeció el "apoyo" de Washington y la ratificación la semana pasada de una ley que permite imponer sanciones a países que compren gas y petróleo ruso. Esa norma amplía la presión económica sobre Moscú y afecta también a terceros países que mantienen intercambios energéticos con Rusia, un punto sensible para economías dependientes de esos suministros. El agradecimiento ucraniano sugiere que Kiev considera la medida como un instrumento útil para debilitar la capacidad de financiación de la guerra.
"El presidente Trump nos ayudará a poner fin a esta guerra y creo que debemos hacerlo, si es posible, antes del invierno", manifestó el líder ucraniano, quien insistió en la necesidad de acelerar las negociaciones para detener el conflicto. La referencia al invierno no es casual: las condiciones climáticas endurecen el frente y aumentan las necesidades energéticas y humanitarias. Queda por ver si esa urgencia se traduce en una cumbre efectiva o si, como ha ocurrido en intentos anteriores, las conversaciones quedan en declaraciones sin calendario definido.
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