Titular: La sombra de una filtración: tres voces confirman el soplo a Plus Ultra, Zapatero se desmarca y apuntan a un empresario alicantino
**Introducción**
El 26-F, el día en que el Consejo de Ministros debía decidir el rescate de Plus Ultra, una filtración sacudió los cimientos de la negociación. Hoy, tres protagonistas clave confirman que la información sobre el informe definitivo de Deloitte llegó a oídos del empresario antes de la decisión oficial.
Mientras el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero niega cualquier participación, la vicepresidenta Teresa Aagesen ha criticado abiertamente la filtración, y una nueva hipótesis sitúa a un industrial del calzado alicantino como posible fuente. **Desarrollo con datos clave**
Según fuentes cercanas a la investigación, tres personas involucradas directamente en el proceso han ratificado que la información contenida en el borrador final de Deloitte —que recomendaba condiciones para el rescate— fue comunicada al entorno de Plus Ultra horas antes de la reunión del Consejo.
La filtración, que alteró la estrategia de la aerolínea y del Gobierno, ha sido calificada por Aagesen como "una vulneración grave de la confidencialidad" que podría haber comprometido el interés público. Zapatero, que intermedió con la aerolínea durante el proceso, ha declarado categóricamente que "ni filtró ni autorizó filtración alguna".
Su entorno insiste en que el expresidente actuó como facilitador, no como informante. Sin embargo, la alternativa que cobra fuerza es que el empresario alicantino, propietario de una cadena de calzado con contratos públicos, tenía acceso a fuentes internas en la Sepi y capacidad para conocer en tiempo real la llegada del informe de Deloitte.
Este empresario, que habría mantenido contactos con altos cargos del organismo, niega cualquier irregularidad. **Cierre con contexto**
La filtración del 26-F no solo reveló la fragilidad de los protocolos de confidencialidad en las ayudas públicas, sino que expuso la compleja red de intereses que rodea a los rescates empresariales.
Mientras la oposición exige una comisión de investigación, el Gobierno intenta blindar el proceso. La sombra de la duda persiste sobre quién filtró y por qué, pero lo que queda claro es que, en la alta política, la línea entre la intermediación y la filtración a veces es tan fina como el papel de un informe confidencial.