Titular: El Gobierno central toma el mando de los incendios en Madrid y Ávila ante la “virulencia extrema” y el empeoramiento meteorológico
**Introducción:**
La magnitud de las llamas que devoran desde hace horas los montes de Madrid y Ávila ha obligado al Ejecutivo a dar un paso al frente. En una decisión sin precedentes inmediatos por su celeridad, el Gobierno ha asumido esta tarde la coordinación y el control operativo de los incendios que afectan a ambas provincias, ante la imposibilidad de las comunidades autónomas de contener un fuego que avanza "con una violencia inusual", según fuentes de emergencias.
La medida supone la activación del más alto nivel de respuesta estatal. **Desarrollo:**
La decisión se ha adoptado tras constatar que las llamas, que ya han arrasado más de 2.500 hectáreas en un frente discontinuo de 30 kilómetros, presentan una "virulencia extrema" impulsada por rachas de viento de hasta 60 km/h y una humedad relativa por debajo del 20%.
Las condiciones meteorológicas adversas, con temperaturas que rozan los 40 grados, han generado un comportamiento del fuego impredecible, con saltos de copa y focos secundarios que han desbordado los medios aéreos y terrestres autonómicos. El Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto a disposición de la emergencia a la Unidad Militar de Emergencias (UME), con más de 400 efectivos, y ha movilizado ocho hidroaviones y helicópteros pesados del Estado.
La gestión centralizada permitirá, según el Ejecutivo, "optimizar los recursos y priorizar la protección de núcleos urbanos", especialmente en localidades de la Sierra de Guadarrama donde el fuego ha llegado a menos de 500 metros de las viviendas. Se han establecido dos puestos de mando avanzado y se evacúa de forma preventiva a más de 4.000 personas.
**Cierre con contexto:**
Esta intervención directa del Gobierno central, que normalmente actúa como apoyo logístico, refleja la gravedad de un inicio de temporada de incendios que ya bate récords. La península encadena su tercer día de ola de calor más larga en junio, con el suelo forestal en situación de sequía extrema.
Técnicos de la AEMET advierten de que las condiciones no mejorarán hasta el fin de semana, lo que hace temer una propagación aún mayor. Mientras los políticos se reúnen en los centros de crisis, los habitantes de la zona confinada observan el horizonte teñido de naranja.
El Ejecutivo ha pedido "máxima prudencia" y ha recordado que el 90% de estos siniestros tienen origen humano. Hoy, el Estado ha tomado el timón de una batalla que no da tregua.