Tardozzi nivela la parrilla: “No hay moto superior, el piloto decide en Ducati y Aprilia
Ducati pierde el trono: Tardozzi responde y enciende la guerra con Aprilia. La GP26 falla y el campeonato se redefine.
La temporada 2026 de MotoGP ha dejado de ser un monólogo de Ducati para convertirse en un duelo de alto voltaje. Davide Tardozzi, director deportivo de la escudería de Borgo Panigale, ha salido al paso de las críticas con un mensaje contundente: "No hay moto superior, el piloto decide en Ducati y Aprilia". La declaración llega en un momento de máxima tensión, con la GP26 mostrando fragilidades inesperadas y una Aprilia que ha conquistado cinco de las siete primeras carreras largas del campeonato.
El inicio de curso ha sido todo menos plácido para el equipo italiano. La nueva GP26, lejos de ofrecer la fiabilidad que se esperaba de una moto diseñada para prolongar la hegemonía de la marca, ha evidenciado un comportamiento "caprichoso" que ha complicado la puesta a punto en varios trazados. Los ingenieros de Borgo Panigale trabajan contrarreloj para entender una moto que, en manos de sus pilotos, no termina de encontrar el equilibrio necesario para rodar al límite con regularidad.
A ello se suma el factor físico de Marc Márquez, cuyo hombro ha sido un lastre constante durante la primera mitad del calendario. El ocho veces campeón del mundo ha tenido que gestionar dolor y limitaciones en condiciones exigentes, condicionando su rendimiento en circuitos donde la fuerza física es determinante. Con la operación ya superada, el piloto de Cervera encara ahora la segunda parte del año con la esperanza de recuperar su mejor versión, esa que le permitió dominar con autoridad en su primera campaña con el equipo oficial.
El verdadero desafío, sin embargo, llega desde Noale. Aprilia ha dado un salto cualitativo notable y se ha consolidado como la referencia de la parrilla, especialmente en las carreras de mayor distancia, donde su gestión de neumáticos y su ritmo de carrera resultan demoledores. La RS-GP ha encontrado una base sólida que permite a sus pilotos exprimir el potencial en cada gran premio, convirtiendo cada fin de semana en una amenaza real para los intereses de Ducati.
La lectura de Tardozzi no es casual. Al poner el foco en el factor humano, el director deportivo busca quitar presión a sus ingenieros y revalorizar el trabajo de sus pilotos en un momento en que la superioridad técnica de Aprilia parece incuestionable. Es también un mensaje interno: la solución no pasa solo por desarrollar la moto, sino por extraer el máximo de un binomio que, bien engrasado, sigue siendo temible.
Con la operación de Márquez superada y un margen de mejora amplio en la GP26, Ducati afronta la segunda mitad del campeonato con la obligación de estabilizar su moto y recuperar la competitividad perdida. La presión de Aprilia no da tregua, y cada gran premio se convierte en una batalla decisiva. La pregunta que queda flotando en el paddock es si el talento individual será suficiente para compensar las carencias técnicas, o si la fábrica de Noale ha encontrado la fórmula para destronar al gigante de Borgo Panigale.
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