Sánchez recurre a Zapatero para doblegar el ‘no’ de Junts y salvar los decretos de vivienda
La Moncloa activó una operación de emergencia para impedir que los decretos de vivienda naufragaran en el Congreso. En coordinación directa con el Gobierno de Pedro Sánchez, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero contactó con la cúpula de Junts después de que la formación independentista anunciara que votaría 'no' a las iniciativas.
El objetivo era claro: abrir una vía de última hora que permitiera desbloquear la posición de los posconvergentes y evitar una derrota parlamentaria de alto coste para el Ejecutivo. El anuncio de Junts había dejado los textos al borde de la derogación.
Los decretos incluyen medidas sobre el mercado del alquiler, la movilización de vivienda pública y la protección de inquilinos vulnerables, ejes centrales del discurso social del Gobierno. Para convalidarlos, el Ejecutivo necesita una mayoría simple, pero sin los siete diputados de Junts la aritmética se vuelve casi imposible.
La formación catalana venía reclamando más competencias, garantías de inversión y un trato diferenciado para Cataluña, y había advertido de que su 'no' no era una amenaza negociadora, sino una decisión firme. Ante ese escenario, Sánchez recurrió a Zapatero como baza.
El ex presidente mantiene canales abiertos con el espacio independentista y con dirigentes de Junts desde hace años, una interlocución que La Moncloa considera menos contaminada que la del propio Gobierno. Según el relato de la operación, Zapatero trasladó a la cúpula del partido la importancia de no tumbar unas normas que afectan a miles de familias y exploró fórmulas de salida que permitieran a Junts cambiar su voto sin perder perfil político.
La conversación se produjo en paralelo a los contactos técnicos entre ministerios y grupos parlamentarios. No es la primera vez que el Gobierno utiliza al ex presidente como mediador informal.
Zapatero ya ha actuado en momentos de máxima tensión con los socios catalanes, y su figura funciona como puente cuando la relación entre Sánchez y Junts se deteriora. Esta vez, sin embargo, el margen era mínimo: el 'no' anunciado obligaba a mover posiciones en cuestión de horas y a ofrecer gestos concretos, no solo retórica.
El desenlace sigue abierto. Si Junts mantiene su rechazo, el Gobierno tendrá que rehacer los decretos, buscar apoyos alternativos o asumir un fracaso que reforzaría la imagen de fragilidad de la coalición.
La vivienda se ha convertido en el campo de batalla donde se miden la capacidad de Sánchez para sostener la legislatura y la disposición de Junts a seguir jugando como socio crítico. La llamada a Zapatero es la fotografía de esa dependencia.