Renuncia por mentira: el jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta dimite y acusa al delegado de ocultar el aviso del CNI
La crisis migratoria en Ceuta ha derivado en una ruptura institucional en el seno de la Delegación del Gobierno. El hasta ahora jefe de Gabinete ha presentado su dimisión y ha acusado directamente al delegado del Gobierno de mentir sobre el aviso del CNI relacionado con la presión migratoria en la ciudad autónoma.
La salida, conocida en las últimas horas, deja al descubierto las tensiones internas y añade incertidumbre a un escenario ya de por sí delicado. En su escrito de renuncia, el jefe de Gabinete sostiene que existieron comunicaciones previas del Centro Nacional de Inteligencia que alertaban de un posible repunte migratorio.
Según su versión, esos avisos no fueron trasladados con transparencia al equipo de la Delegación y el delegado del Gobierno negó o minimizó su existencia. Esa actitud, añade, habría impedido anticipar recursos y coordinar mejor la respuesta institucional.
La acusación es grave porque no solo contradice la versión oficial, sino que cuestiona la gestión de una emergencia que afecta directamente a la seguridad y a los servicios públicos de Ceuta. La dimisión se produce mientras la ciudad autónoma sigue pendiente del minuto a minuto de la crisis migratoria.
Ceuta ha vivido jornadas de fuerte presión en la frontera, con llegadas irregulares, saturación de los servicios sociales y una creciente preocupación por la atención a menores no acompañados. A ello se suma la tensión política entre el Gobierno central, la Ciudad y las fuerzas de seguridad, que reclaman más medios y una coordinación efectiva sobre el terreno.
Fuentes de la Delegación no han aclarado si el delegado tiene previsto dar explicaciones públicas sobre la acusación de su ya exjefe de Gabinete. Mientras tanto, la oposición ha exigido una comparecencia urgente en el Congreso y ha reclamado conocer todos los informes del CNI sobre la evolución migratoria.
El Ejecutivo insiste en que se actuó conforme a los protocolos y que la prioridad es mantener la seguridad y el orden en la frontera. El episodio coloca al delegado del Gobierno en una posición muy delicada.
La dimisión de su jefe de Gabinete no es un simple relevo administrativo: es una señal de fractura interna en un momento crítico. Ceuta afronta ahora una doble crisis, la migratoria y la institucional, con la confianza ciudadana en juego.
La clave estará en si se aclaran los avisos del CNI y si la versión oficial resiste el escrutinio público. De ello dependerá no solo la estabilidad de la Delegación, sino también la credibilidad de la respuesta del Estado ante una emergencia que sigue lejos de estar resuelta.