Redondo Llenas sale de prisión y pide respeto a sus tíos
“Un nuevo comienzo: Mario Redondo busca reparar el daño con respeto y arrepentimiento después de 30 años de prisión por el asesinato de su primo.”
Tras cumplir 30 años de prisión por el asesinato de su primo, José Rafael Llenas Aybar, Mario José Redondo Llenas salió del Centro de Rehabilitación Najayo y se refirió por primera vez a la familia de la víctima con un mensaje centrado en el arrepentimiento. Consultado por la prensa sobre su sentir hacia Ileana Aybar, madre del joven asesinado en mayo de 1996, expresó que solo puede mostrar respeto y reconocer que el daño causado es irreparable.
Redondo afirmó que su postura actual se sostiene en la conciencia de la gravedad del crimen y en la petición constante de perdón, aunque admitió que sabe que no existe una forma de reparar por completo lo ocurrido. “Yo para ella lo que tengo es respeto”, dijo, antes de insistir en que sus palabras deben ir acompañadas por la manera en que conduce su vida y no por gestos vacíos o apariencias.
El recién liberado señaló además que su proceso de reintegración estará marcado por el día a día, sin proyectar expectativas inmediatas. “Es un día a la vez, yo no tengo expectativas. Voy a ir un día a la vez como hice 30 años. Un día a la vez dando la cara”, afirmó, al explicar que su salida no significa el cierre del juicio social que seguirá enfrentando fuera de prisión.
En sus declaraciones, también sostuvo que el paso del tiempo será el que permita valorar si realmente ha cambiado. Reconoció que reconstruir la conducta después de un crimen de esta magnitud no es sencillo y que el arrepentimiento, por sincero que sea, no siempre recibe credibilidad. “Nunca es tarde para empezar a actuar mejor, a mí me costó”, admitió ante los medios.
Redondo Llenas añadió que incluso cuando una persona intenta demostrar con hechos su transformación, siempre habrá quienes duden de sus intenciones. En ese sentido, defendió que corregir el rumbo exige valor y constancia, incluso cuando el pasado pesa más que cualquier explicación.
“No importa lo lejos que caminaste o lo malo que hayas hecho, también hay que tener el coraje, el valor y la suerte de echar para atrás y empezar a caminar mejor”, concluyó, al resumir una visión en la que el cambio personal se presenta como un proceso lento, sin garantías de aceptación pública.
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