RD responde a Cuba: tensión diplomática escalada por influencia de Washington

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El Gobierno dominicano pide a Cuba retirar a 9 diplomáticos en un plazo de 7 días, una medida sin precedentes que tensa las relaciones bilaterales y sacude el…

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El Gobierno dominicano solicitó formalmente a Cuba el retiro de nueve miembros de su misión diplomática en Santo Domingo y sus familiares, en una medida sin precedentes que tensa las relaciones bilaterales y deja en vilo la respuesta de La Habana, en medio de la peor crisis económica que enfrenta la isla en décadas.

La decisión, anunciada por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex), concede un plazo de siete días para que los afectados abandonen el país. Las autoridades no identificaron a los funcionarios ni explicaron las causas, limitándose a citar el derecho internacional y la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. La fórmula elegida, la solicitud de "retiro" en lugar de la declaración de persona non grata, busca reducir la representación cubana sin llegar a una ruptura total de las relaciones.

Este movimiento coloca a República Dominicana en una posición delicada dentro del tablero diplomático regional. Al optar por una vía intermedia, el país caribeño evita el gesto más severo que contempla el derecho internacional —la expulsión directa—, pero envía una señal clara de incomodidad con la presencia diplomática cubana en su territorio. Para el lector dominicano, la medida implica observar de cerca cómo evoluciona la relación con un socio histórico, especialmente en un momento en que la isla vecina enfrenta su peor crisis humanitaria y económica desde los años noventa.

La Cancillería cubana rechazó "en los términos más enérgicos" la medida, calificándola de "injustificada" y de un "acto de subordinación" a la política de Estados Unidos hacia la isla. La Habana asegura que sus diplomáticos actuaron con estricto apego a la Convención de Viena y a las leyes dominicanas, y denuncia presiones de Washington para deteriorar sus vínculos regionales. Este lenguaje refleja la narrativa habitual del régimen cubano ante acciones que percibe como hostiles, pero también subraya el peso que tiene la geopolítica estadounidense en las decisiones de los países del Caribe y Centroamérica.

El episodio se produce en un contexto de creciente aislamiento de Cuba en América Latina, tras las expulsiones de sus embajadores en Ecuador y el cierre de su sede diplomática en Costa Rica. Además, la decisión dominicana coincide con el centenario del nacimiento de Fidel Castro, una fecha de alto simbolismo para el régimen cubano, que atraviesa una severa crisis de apagones, escasez de alimentos y medicinas, y una emigración masiva que ha reducido su población. La coincidencia temporal no parece casual: para La Habana, cualquier gesto de rechazo en esta fecha adquiere una carga simbólica adicional.

Para interpretar correctamente este conflicto, conviene tener en cuenta tres claves. Primero, la diferencia entre "retiro" y "persona non grata" no es menor: la primera fórmula deja abierta la puerta a una recomposición posterior, mientras que la segunda suele implicar un daño más profundo. Segundo, la respuesta de Cuba no se ha hecho esperar, pero hasta ahora se limita al plano verbal; la verdadera prueba será si La Habana toma represalias contra la representación dominicana en la isla. Tercero, el papel de Estados Unidos como telón de fondo: aunque el Mirex no lo menciona, la sombra de Washington planea sobre cualquier decisión de política exterior dominicana hacia Cuba, y eso condiciona tanto la acción como la reacción.

En los próximos días será decisivo observar si el plazo de siete días se cumple sin incidentes, si Cuba responde con una medida simétrica o si surgen mediaciones de otros países caribeños. También vale la pena seguir si el Gobierno dominicano ofrece más detalles sobre las razones de fondo, pues la falta de explicaciones públicas deja espacio para especulaciones que podrían alimentar la tensión. Por ahora, lo cierto es que República Dominicana ha dado un paso que ningún otro gobierno había dado en la región recientemente, y las consecuencias de ese paso apenas comienzan a sentirse.

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