Raquel Peña lidera festividades de las Mercedes en el Santo Cerro
Raquel Peña lidera la misa por la Virgen de las Mercedes en el Santo Cerro, La Vega. Cientos de fieles celebran a la patrona dominicana.
La vicepresidenta Raquel Peña encabezó este jueves la misa principal en honor a Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de República Dominicana, celebrada en el Santuario Nacional ubicado en el Santo Cerro, La Vega, hasta donde se congregaron cientos de feligreses procedentes de distintas regiones del país.
La eucaristía constituyó el acto central de la festividad patronal y reunió a devotos que se trasladaron hasta el templo para rendir homenaje a la Virgen de las Mercedes en su día. La presencia de la vicemandataria subrayó la relevancia institucional de una conmemoración que cada 24 de septiembre convoca a miles de creyentes en el Santo Cerro, escenario tradicional de la devoción mercedaria.
Más allá del acto litúrgico, la fecha funciona como un punto de encuentro entre la religiosidad popular y la agenda pública del país. La asistencia de una figura del Poder Ejecutivo a una celebración de esta naturaleza suele leerse como un gesto de cercanía con una tradición que trasciende fronteras confesionales y que, en la práctica, moviliza a comunidades enteras durante varios días.
La festividad de Nuestra Señora de las Mercedes es una de las expresiones de fe más arraigadas en la población dominicana, con peregrinaciones que se extienden a lo largo y ancho del territorio nacional. Ese desplazamiento masivo tiene efectos que van más allá de lo espiritual: dinamiza el comercio local, activa el transporte y reactiva la actividad económica en municipios como La Vega, que reciben cada año a visitantes de todo el país.
Para los lectores, la jornada ofrece varias claves de interpretación. Primero, la consolidación del Santo Cerro como epicentro simbólico de la devoción mercedaria, condición que refuerza el peso cultural de la región. Segundo, la dimensión institucional que adquiere la celebración cuando es acompañada por autoridades de primer nivel, lo que visibiliza el vínculo entre el Estado y las manifestaciones religiosas mayoritarias.
Conviene observar, además, cómo se desarrollan las actividades paralelas a la misa principal: las peregrinaciones, las muestras de devoción popular y la afluencia de visitantes son indicadores del alcance real de una festividad que combina tradición, identidad y cohesión social. En un país donde la religiosidad ocupa un lugar central en la vida comunitaria, el 24 de septiembre se mantiene como una de las fechas de mayor convocatoria nacional.
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