PRM afina su maquinaria interna y define estrategia rumbo a las elecciones de 2028

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**Abinader toma las riendas del PRM: nuevo liderazgo oficialista para el 2026-2028. Conoce los detalles de esta estrategia de poder.**

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El Partido Revolucionario Moderno (PRM) renovó este sábado su dirección política para el periodo 2026-2028, designando al presidente de la República, Luis Abinader, como nuevo presidente de la organización, en cumplimiento de sus estatutos internos. La decisión, tomada durante una asamblea de delegados que ratificó la propuesta de la comisión electoral del partido, consolida el liderazgo del mandatario sobre la maquinaria oficialista de cara al próximo ciclo electoral.

Este movimiento no es un simple cambio administrativo: implica que Abinader asume formalmente el control del partido que lo llevó al poder en 2020 y que lo mantuvo en la presidencia tras su reelección. Al concentrar la presidencia del partido en la figura presidencial, el PRM busca alinear de manera más directa la estrategia de gobierno con la operación política territorial, un esquema que en la práctica dominicana ha demostrado ser clave para sostener la cohesión interna y proyectar fuerza hacia el electorado.

La renovación incluye ajustes en otras posiciones clave de la dirección, aunque la atención se centra en que el liderazgo máximo recae ahora en Abinader. Para los lectores, esto significa que las decisiones políticas del oficialismo en los próximos dos años probablemente estarán más articuladas entre el Palacio Nacional y la estructura partidaria, lo que podría acelerar la definición de candidaturas congresuales y municipales, así como la estrategia de comunicación del gobierno en la recta final de la gestión.

El contexto es relevante: el PRM gobierna desde 2020 y enfrenta el reto de renovar su oferta política ante un electorado que, históricamente, ha castigado la continuidad en el poder. Con Abinader al frente del partido, el oficialismo envía una señal de unidad, pero también asume el riesgo de que los descontentos internos o las disputas por candidaturas se lean como conflictos directos con la figura presidencial. La oposición, por su lado, observará con lupa cualquier fisura en la estructura oficialista.

Otro elemento a observar es cómo esta reorganización impacta las relaciones del PRM con sus aliados tradicionales y con los sectores sociales que han apoyado las reformas del gobierno. La centralización del liderazgo partidario en Abinader podría facilitar la aprobación de iniciativas legislativas prioritarias, pero también podría generar tensiones con dirigentes locales que aspiraban a mayor autonomía en sus demarcaciones.

En términos prácticos, la designación de Abinader como presidente del PRM no cambia el calendario electoral vigente, pero sí redefine los equilibrios de poder interno. La militancia y los observadores políticos deberán prestar atención a cómo se distribuyen las demás posiciones de dirección y quiénes quedan al frente de la organización territorial, pues esos nombres anticiparán las alianzas y rivalidades que marcarán la antesala de los comicios de 2028.

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