Peterhansel se impone en Marruecos y Price mantiene el mando en la general
Rally de Marruecos: el Defender D7X-R suma dos victorias en dos etapas con pilotos distintos. Sara Price lidera la general y Peterhansel gana.
El Rally de Marruecos sigue entregando a Defender exactamente lo que el equipo buscaba antes del próximo Dakar: kilómetros de rodaje, escenarios variados, resolución de problemas y, además, victorias. A falta de que concluya la prueba, dos etapas disputadas han dejado dos ganadores distintos al volante del mismo coche, el Defender D7X-R. Sara Price abrió el casillero del vehículo el martes y este miércoles Stéphane Peterhansel se impuso en la jornada, mientras que en la clasificación general Price conserva el mando.
El dato no es menor para un programa que aún está en fase de construcción. Que dos pilotos diferentes hayan subido a lo más alto del podio con el mismo vehículo en apenas dos días sugiere que el Defender D7X-R no depende en exceso del estilo de conducción de una sola persona. En disciplinas de resistencia como el rally-raid, esa adaptabilidad es una señal valiosa: indica que la puesta a punto responde bien a perfiles distintos y que el equipo puede trabajar con referencias cruzadas para afinar el coche.
El escenario elegido para esta puesta a prueba tampoco es casual. El Rally de Marruecos, con sede en Zagora, es históricamente una de las últimas grandes citas del calendario antes del Dakar y funciona como banco de pruebas natural para los equipos. Sus terrenos combinan dunas, pistas rápidas, zonas pedregosas y navegación exigente, condiciones que anticipan buena parte de lo que los competidores encontrarán en Arabia Saudí. Rodar aquí permite validar soluciones técnicas y estrategias deportivas en un entorno real de competición, algo que ninguna sesión de test privada puede replicar del todo.
Para Defender, el objetivo declarado antes de viajar a Marruecos era acumular experiencia y resolver problemas sobre la marcha. Las victorias parciales refuerzan ese plan, pero el valor real está en los datos que el equipo recoge etapa a etapa: comportamiento de la mecánica, gestión de neumáticos, decisiones de navegación y respuesta ante imprevistos. Cada jornada completada añade información que se traducirá en ajustes concretos de cara al Dakar.
La otra lectura relevante es la gestión de la clasificación general. Que Price mantenga el liderato mientras Peterhansel gana etapas dibuja una dinámica de equipo en la que ambos pilotos suman sin restarse. En pruebas de esta duración, conservar el mando exige regularidad y evitar errores costosos, más allá de la velocidad puntual. Esa combinación de ritmo y consistencia es precisamente lo que se busca cuando el objetivo final no es el rally actual, sino la cita más exigente del año.
Queda por ver cómo evoluciona la prueba en las etapas restantes y si el Defender D7X-R mantiene esa capacidad de adaptación cuando el terreno y las condiciones se vuelvan más hostiles. Por ahora, el balance para el equipo es claro: victorias, liderato y, sobre todo, kilómetros de aprendizaje acumulados en un entorno que replica los desafíos del Dakar.
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