Pérdidas eléctricas en RD alcanzan 39% y ahogan a las distribuidoras

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Pérdidas eléctricas en RD alcanzan récord histórico de 39.1% y disparan subsidio a RD$68,744 millones. ¿Por qué sigue creciendo el drenaje estatal?

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Las pérdidas de energía en las distribuidoras eléctricas dominicanas escalaron a un promedio histórico de 39.1% durante el primer semestre de 2026, un aumento de 0.8 puntos porcentuales frente al mismo período del año anterior. Este deterioro agrava la presión sobre el presupuesto estatal y eleva el subsidio eléctrico a 68,744 millones de pesos, una cifra que evidencia la persistente fragilidad estructural del sector eléctrico dominicano.

El informe de desempeño del Ministerio de Energía y Minas revela que las tres empresas distribuidoras —Edeeste, Edesur y Edenorte— no logran contener un indicador que se ha convertido en el principal drenaje de recursos públicos. El dato es especialmente relevante porque ocurre en un contexto donde se ha destinado más personal y mayores inversiones al sector, lo que sugiere que el problema no radica en la falta de recursos, sino en deficiencias operativas y de gestión que persisten pese a los esfuerzos declarados.

Edeeste sigue siendo la principal fuente del déficit, con pérdidas del 55.9%, lo que implica que pierde 56 pesos por cada 100 que compra. Esta empresa registró un alza interanual de 0.5 puntos, consolidándose como el eslabón más débil de la cadena de distribución. Le sigue Edesur con un 32.2%, que subió 0.4 puntos, mientras que Edenorte, aunque presenta el menor nivel con un 26%, mostró el peor desempeño relativo al incrementar 0.8 puntos porcentuales, un dato que llama la atención porque esa distribuidora había sido históricamente la más eficiente del sistema.

El aumento de las pérdidas coincide con un crecimiento del 3% en la nómina de las distribuidoras, que sumaron 223 nuevos empleados entre enero y junio. Edesur lideró la contratación con 148 trabajadores adicionales, elevando su plantilla a 2,711 personas, mientras que Edeeste añadió 69, alcanzando 2,152, y Edenorte solo incorporó seis, aunque mantiene la mayor cantidad de empleados con 2,864. En paralelo, las inversiones de capital crecieron un 25.6% hasta los 115.6 millones de dólares, pero Edeeste, la empresa con mayores pérdidas, redujo su gasto en un 2% a 30 millones de dólares, una paradoja que los analistas del sector interpretan como una señal de que la inversión no se está dirigiendo a las zonas donde más se necesita.

Para el lector, estas cifras tienen implicaciones directas: el subsidio eléctrico que el Estado destina a cubrir las pérdidas compite con otras prioridades de gasto público, como salud, educación y seguridad. Cada punto porcentual de pérdidas adicionales representa cientos de millones de pesos que podrían destinarse a otros fines. Además, el alto nivel de pérdidas técnicas y no técnicas —estas últimas asociadas al hurto de energía— encarece el servicio para los usuarios que sí pagan, pues las distribuidoras trasladan parte de esos costos a las tarifas o dependen de transferencias del Gobierno.

Conviene observar en los próximos meses si el Ministerio de Energía y Minas adopta medidas correctivas específicas para Edeeste, cuya situación es crítica, y si la reducción de inversiones en esa empresa se revierte. También será clave monitorear si el aumento de personal se traduce en una mejora de la gestión comercial o si, por el contrario, solo engrosa la nómina sin impacto en la reducción de pérdidas. La evolución de estos indicadores en el segundo semestre será determinante para evaluar si el sector avanza hacia la sostenibilidad financiera o si el Estado seguirá absorbiendo un costo que ya resulta insostenible.

Fuente original: consultar publicación original.

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