París se rinde ante León XIV: multitud enfervorizada en las calles

Papa León XIV en París: multitudinario baño de masas, mensaje ético sobre la IA en la Unesco y oficio en Notre Dame.

Pope Leo XIV visits Paris

El papa León XIV protagonizó este viernes en París su primer gran baño de masas desde que inició su visita de cuatro días a Francia, al recorrer en el 'papamóvil' los bulevares céntricos de la capital ante unas 250,000 personas que se congregaron para aclamarlo. La jornada combinó un mensaje sobre los límites éticos de la ciencia y la inteligencia artificial en la Unesco, un oficio en la rehabilitada catedral de Notre Dame y un recorrido de 2.5 kilómetros que atravesó lugares emblemáticos de la ciudad.

El trayecto, que se extendió entre la iglesia de Nuestra Señora de los Campos y las orillas del Sena, concentró desde primera hora de la mañana a un público que tomó posiciones a lo largo del recorrido. El pontífice viajó de pie a bordo del vehículo en su versión europea —la misma que utilizó Francisco en Marsella—, y aunque la comitiva mantuvo distancia del público por razones de seguridad, se detuvo en contadas ocasiones, casi siempre para que el papa pudiera bendecir a algunos niños. Grupos musicales aficionados animaron las calles mientras familias de todo el país y del extranjero esperaban el paso de la caravana.

La agenda del día refleja el perfil de una visita que combina dimensión institucional y pastoral. Por la mañana, León XIV advirtió en la sede de la Unesco contra las "derivas" de la ciencia y la inteligencia artificial, un pronunciamiento que sitúa al pontífice en el debate global sobre el gobierno de las tecnologías emergentes. Para los lectores, ese mensaje adquiere relevancia práctica: las decisiones sobre IA afectan ya ámbitos como el empleo, la privacidad y la desinformación, terrenos donde la Iglesia busca influir con una voz ética.

El momento central llegó después, con la celebración de su primer oficio religioso en Notre Dame. Se trata de la primera visita de un pontífice a la catedral desde su reapertura parcial en 2024, cinco años después del incendio que arrasó su cubierta. El templo gótico, símbolo identitario de Francia y de Europa, ha sido objeto de una reconstrucción de gran escala que aún continúa, y la presencia papal supone un espaldarazo simbólico a ese esfuerzo colectivo.

La jornada debía cerrarse con un encuentro en el Estadio de Francia de Saint-Denis, al norte de la ciudad, donde el pontífice tiene previsto reunirse con 80,000 jóvenes. Ese acto, junto al recorrido por los bulevares, confirma una estrategia de contacto directo con públicos masivos y diversos, desde fieles congregados en las calles hasta las nuevas generaciones convocadas en un recinto deportivo.

Conviene observar cómo evoluciona esta visita de cuatro días en un contexto europeo marcado por debates sobre secularización, migración y cohesión social. La capacidad de convocatoria mostrada en París sugiere que el papado conserva un atractivo que trasciende fronteras religiosas, aunque el impacto real de sus mensajes —sobre la ciencia, la tecnología o el papel de la fe en la vida pública— dependerá de cómo se traduzcan en políticas y actitudes concretas más allá de la emoción de las calles.

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