Ormuz recobra pulso petrolero, pero el mercado sigue sediento: los precios no aflojan
Los petroleros vuelven a cruzar el Estrecho de Ormuz con mayor regularidad. La confianza de armadores y comercializadoras ha devuelto dinamismo a una de las rutas energéticas más vigiladas del planeta.
Sin embargo, la mayor fluidez logística no ha traído alivio a los consumidores: el crudo sigue caro porque el mundo produce menos petróleo del que necesita. El Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del crudo mundial —unos 20 millones de barriles diarios—, ha registrado un aumento notable de tránsitos.
Los tiempos de espera se han acortado, las primas de seguro para los buques han cedido desde sus máximos y las terminales del Golfo, desde Ras Tanura hasta Basora y Fujairah, reportan mayor actividad. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait han incrementado sus cargamentos, lo que sugiere que los exportadores recuperan parte del terreno perdido.
Pero la reactivación del transporte no equivale a abundancia. La oferta global de petróleo sigue por debajo de la demanda.
Mientras el consumo mundial ronda los 103 millones de barriles diarios, impulsado por Asia, la aviación y la temporada alta en el hemisferio norte, la producción efectiva se queda cerca de los 102 millones. Ese déficit de alrededor de un millón de barriles diarios mantiene los inventarios comerciales en niveles bajos y limita la capacidad de respuesta ante cualquier interrupción.
A ello se suman los recortes de la OPEP+, el crecimiento menor de lo previsto en la producción fuera del cártel, las sanciones a varios productores y los cuellos de botella en refinerías. El precio del Brent se mantiene elevado, por encima de los 80 dólares por barril, con episodios de volatilidad que se trasladan a la gasolina, el diésel y la inflación.
El cierre de la temporada de mantenimiento en varias refinerías asiáticas y europeas ha obligado a recomponer inventarios, añadiendo presión a la demanda de crudo. Aunque el tránsito por Ormuz se consolide, el mercado seguirá tenso si no aparece más oferta.
La atención está puesta en la próxima reunión de la OPEP+, en la disciplina de los productores y en la evolución de la demanda china. La normalización logística es una buena noticia, pero no basta: mientras el mundo consuma más petróleo del que produce, los precios seguirán atrapados en una zona alta.
El alivio para los consumidores dependerá de que el bombeo aumente y la confianza en Ormuz se sostenga.