ONE traza el futuro de los datos: entra en vigor el Plan Estadístico Nacional 2025-2028
RD lanza su Plan Estadístico 2025-2028: datos confiables para impulsar políticas públicas e inversión.
La Oficina Nacional de Estadística (ONE) puso en marcha oficialmente el Plan Estadístico Nacional (PEN) 2025-2028, el tercer instrumento de esta naturaleza que adopta el país y que definirá la producción, coordinación y fortalecimiento de las estadísticas oficiales durante el próximo cuatrienio. Con esta hoja de ruta, República Dominicana busca consolidar un sistema de datos robusto que sirva de soporte para la formulación de políticas públicas y la inversión privada, en un contexto donde la información confiable se ha convertido en un activo estratégico para el desarrollo económico y social.
El lanzamiento se realizó en un acto que reunió a autoridades del Ministerio de Hacienda y del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo, junto a representantes del Sistema de las Naciones Unidas y los directores de las entidades que integran el Sistema Estadístico Nacional (SEN). Esta participación interinstitucional subraya el carácter transversal del plan, que no se limita a la ONE, sino que compromete a todas las instituciones públicas que generan datos como insumo para la gestión estatal.
La relevancia del PEN 2025-2028 radica en que establece los lineamientos para que las estadísticas oficiales cumplan con estándares internacionales de calidad, oportunidad y transparencia. En la práctica, esto significa que los indicadores económicos, sociales y demográficos que publica el Estado deberán responder a metodologías armonizadas y procesos de validación más rigurosos, lo que reduce márgenes de error y aumenta la confianza de organismos multilaterales, analistas y ciudadanos que utilizan esa información para decidir.
Para los agentes económicos, la entrada en vigor de este plan tiene implicaciones concretas. Un sistema estadístico fortalecido permite, por ejemplo, medir con mayor precisión el comportamiento del empleo, la inflación, la producción sectorial o la pobreza, variables que inciden directamente en la planificación empresarial, las negociaciones salariales y el diseño de programas sociales. La disponibilidad de series de datos consistentes a lo largo del tiempo también facilita la evaluación de impacto de las políticas implementadas, un aspecto clave en un entorno de restricción fiscal.
Otro punto que conviene observar durante la vigencia del PEN es la coordinación entre las instituciones del SEN. Históricamente, uno de los desafíos en la región ha sido la duplicidad de registros y la falta de interoperabilidad entre las bases de datos oficiales. Este plan, al definir responsabilidades y estándares comunes, busca superar esas barreras, aunque su éxito dependerá de la voluntad política de cada institución y de la asignación de recursos técnicos y financieros suficientes para ejecutar las metas trazadas.
El precedente de los dos planes anteriores ofrece una referencia útil. Si bien el país ha avanzado en la modernización de sus estadísticas, la implementación de estos instrumentos suele enfrentar retrasos en áreas como la actualización cartográfica, la digitalización de registros administrativos y la capacitación del capital humano. De ahí que el seguimiento ciudadano y el escrutinio de los sectores académico y empresarial serán determinantes para que el PEN 2025-2028 no quede solo en un documento de intenciones, sino que se traduzca en mejores datos para mejores decisiones.
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