Mujeres que inspiran: Las madres que llevan al fútbol a su familia y a sí mismas
“De medallas a madres: las exselecciones de voleibol Nurys Arias y Prisilla Rivera lidian con el desafío de equilibrar su carrera y la paternidad”.
La vida de Nurys Arias y Prisilla Rivera, dos exselecciones nacionales de voleibol femenino, se ha convertido en un desafío constante desde que decidieron combinar sus roles como madres y entrenadoras. Ambas han pasado de recibir aplausos y medallas en competiciones internacionales a enfrentar la responsabilidad de formar nuevas generaciones de voleibolistas mientras cuidan a sus hijos.
Prisilla Rivera, quien dirige la selección nacional Sub-17, describe la rutina diaria como "un patín" donde tiene que equilibrar su tiempo entre su hijo, el hogar y los entrenamientos. "Buscar al niño al colegio, del colegio a la casa, luego preparar al niño para que se duerma, levantarlo para el colegio y yo para mi trabajo", explica. Su agenda está llena de responsabilidades que a veces le parecen imposibles de manejar.
Nurys Arias, quien trabaja en categorías formativas de menor edad, comparte sentimientos similares. "Tengo 38 niñas y detrás de cada una de ellas hay una madre que siempre me pregunta cómo va la niña, cómo va esto", afirma. La nativa de San Cristóbal reconoce que el trabajo no termina cuando concluye el entrenamiento, ya que las niñas con las que trabaja ocupan un espacio más allá de las canchas.
Para ambas entrenadoras, la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones es fundamental. "En los momentos de presión tratamos de sobrellevarlas, también es formarlas como atletas, como personas", sostiene Arias. Sin embargo, uno de los retos más difíciles es competir contra países donde las atletas comienzan procesos de formación desde edades muy tempranas.
Las dos entrenadoras coinciden en que una de las tareas más difíciles aparece cuando llega el momento de descartar jugadoras del proceso de integrar la selección o de continuar en el proyecto. "Nurys me pregunta a mí, yo le pregunto a Nurys, dime ¿cómo lo vamos a hacer?", relata Prisilla.
La experiencia de Arias y Rivera como madres y entrenadoras les ha enseñado que la formación de un niño propio y la responsabilidad de cuidar a las niñas que entrenan son dos roles que requieren una gran cantidad de dedicación y sacrificio. "Entiendo que ambas partes (madre y entrenadora) son bastante demandantes porque uno como jugadora quiere dar lo mejor y tiene que prepararse para un escenario y dar lo mejor", señala Arias.
En resumen, la vida de Nurys Arias y Prisilla Rivera es un ejemplo de cómo la combinación de la responsabilidad de ser madre y entrenadora puede ser un desafío constante, pero también una oportunidad para formar a las nuevas generaciones y moldear personas que puedan alcanzar grandes logros en el mundo del deporte.
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