Mike James llega al Palau en modo MVP y el Barça afronta un nuevo desafío tras LaPro
Laprovittola brilla con 31 puntos y hunde al Barça en la Supercopa: alerta defensiva antes del inicio oficial.
El FC Barcelona cerró su preparación con una derrota ante el Asisa Joventut por 101-87 en la final de la Supercopa Endesa, un resultado que dejó al descubierto las grietas defensivas del conjunto azulgrana y encendió las alarmas antes del arranque oficial de la temporada. El partido estuvo marcado por la actuación estelar de Nicolás Laprovittola, exjugador del Barça, que firmó 31 puntos con un 9/13 en triples, un registro que resultó determinante para que el conjunto verdinegro se alzara con el título.
La actuación del base argentino ha sido interpretada en el entorno como una suerte de 'venganza del ex', después de que Laprovittola no encontrara continuidad en el equipo catalán. Su exhibición no solo decidió el encuentro, sino que expuso la dificultad del Barça para contener a un jugador al que conoce bien y que, precisamente por su pasado azulgrana, conocía los puntos débiles de la defensa rival. El Joventut supo explotar esa ventaja con un ataque exterior letal.

Más allá del marcador, el partido dejó claves tácticas que el cuerpo técnico del Barça deberá corregir con urgencia. El conjunto de Badalona dominó con autoridad durante buena parte del encuentro, aprovechando la inspiración ofensiva de su jugador más destacado y la falta de respuesta defensiva del equipo catalán. La incapacidad para frenar el acierto exterior del rival se convirtió en el factor decisivo de una final que, aunque corresponde a la Supercopa, anticipa tendencias que podrían repetirse en la temporada regular.
Para el Joventut, esta victoria supone algo más que un título: refuerza sus aspiraciones en las competiciones nacionales y confirma que el equipo de Badalona llega al inicio de curso con argumentos sólidos para competir con los grandes. La Supercopa, aunque breve, otorga confianza y visibilidad, y el conjunto verdinegro ha sabido aprovechar la oportunidad para reivindicarse ante uno de los favoritos.
El Barça, por su parte, afronta ahora un escenario exigente. La derrota en la final no solo deja un sabor amargo, sino que obliga a revisar la construcción de la plantilla y el equilibrio defensivo antes de los compromisos oficiales. La llegada de Mike James al Palau en modo MVP añade presión adicional al conjunto azulgrana, que deberá demostrar que puede competir al máximo nivel tanto en la Euroliga como en la Liga Endesa. La temporada no ha hecho más que empezar, pero las señales de la Supercopa marcan el camino que el Barça debe corregir si quiere aspirar a todo.
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