México tiene tantos perros abandonados en sus calles que son parte del paisaje que los han convertido en…
Hace unos años, una historia se hizo viral en Ciudad de México. La misma tenía un perro callejero apodado “Hachiko de La Raza” como protagonista, y se hizo…
Hace unos años, una historia se hizo viral en Ciudad de México. La misma tenía un perro callejero apodado “Hachiko de La Raza” como protagonista, y se hizo famoso porque pasaba día y noche en una salida del metro esperando a una dueña que, según vecinos y usuarios, había fallecido poco antes.
Miles de personas comenzaron a dejarle comida y agua al verlo siempre en el mismo lugar. Hachiko era en realidad un síntoma ahora convertido en raza.
México ha llegado a un punto tan peculiar con sus perros callejeros que uno de ellos ha terminado siendo reconocido oficialmente como una “raza” representativa del país.
El llamado perro Caramelo, con su pelaje amarillento, hocico afilado y tamaño medio, lleva tanto tiempo formando parte del paisaje urbano mexicano que millones de personas lo identifican instantáneamente como algo cotidiano y casi cultural.
Hablamos de un animal que duerme frente a tiendas, sigue rutas invisibles por las colonias y sobrevive gracias a pequeños gestos dispersos de vecinos que le dejan comida o agua.
El fenómeno revela algo profundamente latinoamericano: animales abandonados que han dejado de percibirse como excepciones para convertirse en parte natural de la vida urbana.
El problema es que esa normalización es también una señal del enorme fracaso estructural alrededor del abandono animal.
Fuente original: consultar publicación original.
