Más seguridad jurídica y menos incertidumbre
Una de las principales funciones del derecho es brindar seguridad jurídica. Los ciudadanos tienen derecho a conocer de antemano cuáles son las reglas que…
Una de las principales funciones del derecho es brindar seguridad jurídica. Los ciudadanos tienen derecho a conocer de antemano cuáles son las reglas que regirán sus relaciones personales, familiares y patrimoniales.
Cuando las normas son claras, disminuyen los conflictos, aumenta la confianza en las instituciones y la justicia actúa con mayor previsibilidad.
Cuando las reglas son inciertas o incompletas, la ley deja de ofrecer certeza y comienza a generar dudas.
Ese es precisamente el escenario que vive hoy la República Dominicana respecto de las uniones de hecho o concubinato.
La Constitución de la República, proclamada en el año 2010, reconoció esta realidad social y, en su artículo 55, numeral 5, dejó expresamente una reserva de ley para que el Congreso Nacional regulara las condiciones y efectos jurídicos de las uniones de hecho.
El constituyente entendió que miles de familias dominicanas convivían fuera del matrimonio y que esa realidad necesitaba un marco legal moderno, claro y seguro.
Sin embargo, han transcurrido más de quince años y ese mandato constitucional continúa sin cumplirse.
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