Márquez admite su declive en puntos clave: “El año pasado marcaba la diferencia y ahora voy algo peor
Márquez destroza el cronómetro en Silverstone y firma un récord histórico que deja sin respuesta a Ducati. ¿Listo para dominar el GP de Gran Bretaña?
Marc Márquez impone su ley en Silverstone: el piloto español detuvo el cronómetro en 1.57.035 durante la Práctica, batiendo el récord absoluto del circuito que él mismo estableció el año pasado con la pole de Fabio Quartararo. La vuelta, celebrada con euforia por Davide Tardozzi en el muro de Ducati, dejó claro que el ocho veces campeón del mundo está listo para dominar el Gran Premio de Gran Bretaña.
La actuación de Márquez no solo fue una exhibición de velocidad, sino también un golpe de autoridad sobre la pizarra de tiempos. Con 12 minutos aún por disputarse en la sesión, el corredor de Cervera firmó una vuelta impecable que dejó atrás a sus rivales más directos, incluyendo a las Ducati oficiales y a los pilotos de fábrica que buscaban recortar distancias en un trazado tan exigente como Silverstone. La reacción de Tardozzi, director deportivo de Ducati, reflejó la magnitud del logro: celebró el tiempo como si se tratara de un gol en la final de la Copa del Mundo, una imagen que resume la tensión y la competitividad de una categoría donde cada milésima cuenta.
El dato cobra mayor relevancia al considerar el contexto de la temporada. Márquez ha atravesado un año de adaptación a la Ducati oficial, con destellos de su mejor versión pero también con altibajos frente a rivales como Pecco Bagnaia y Jorge Martín. En ese escenario, marcar un récord absoluto en Silverstone —un circuito de alta velocidad y curvas rápidas que exige precisión quirúrgica— no es un logro menor. Es la confirmación de que, cuando la pista se adapta a su estilo, el piloto de Cervera sigue siendo el hombre a batir.
Para el lector, esta vuelta tiene implicaciones prácticas. Silverstone es una de las citas más duras del calendario, con cambios de elevación y rectas largas que castigan los neumáticos y exigen una gestión perfecta de la frenada. El tiempo de Márquez no solo le asegura un lugar en la Q2, sino que también le otorga una ventaja psicológica sobre sus perseguidores de cara a la clasificación del sábado y a la carrera del domingo, donde partirá como el gran favorito. En un campeonato donde la regularidad decide títulos, un fin de semana dominante puede cambiar la dinámica de las próximas rondas.
Conviene observar, sin embargo, que un buen viernes no garantiza el triunfo. La gestión de la degradación de neumáticos en una carrera larga, las condiciones meteorológicas cambiantes típicas de Silverstone y la estrategia de paradas en boxes serán factores determinantes. Además, la respuesta de las Ducati satélite y de los pilotos de fábrica —que suelen reservar su mejor ritmo para el domingo— podría recortar la ventaja del español. Márquez, consciente de su momento, admitió tras la sesión que "el año pasado marcaba la diferencia y ahora voy algo peor", una declaración que matiza su dominio y sugiere que aún hay margen de mejora en su adaptación a la moto.
La jornada deja, en cualquier caso, un mensaje claro: Márquez vuelve a sentirse competitivo en un circuito que le favorece, y Ducati tiene en sus filas a un piloto capaz de marcar la diferencia cuando la pista lo exige. La clasificación del sábado será la primera prueba de fuego para confirmar si este récord se traduce en una pole y, eventualmente, en una victoria que lo acerque a la cima del campeonato.
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