Marco Rubio y canciller mexicano sostienen reunión clave en plena negociación bilateral
Rubio y México negocian a puerta cerrada: ¿nuevo capítulo en la guerra comercial con Canadá? La tensión arancelaria sacude al T-MEC.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo este miércoles un encuentro bilateral con el canciller de México, Roberto Velasco, en un contexto marcado por las negociaciones para evitar nuevos aranceles y la creciente tensión comercial con Canadá. La reunión, celebrada a puerta cerrada en Washington, se produce en un momento clave para la relación trilateral, ya que las tres naciones buscan redefinir los términos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), firmado en 2018.
El simbolismo del encuentro no es menor: Rubio y Velasco posaron brevemente ante las cámaras sin responder preguntas sobre la escalada arancelaria que afecta a Canadá, donde Washington impuso un arancel del 50% a productos canadienses por valor de 20,000 millones de dólares, medida que Ottawa ha respondido con represalias equivalentes a partir del 8 de septiembre. La imagen de cordialidad contrasta con la tensión que domina la agenda comercial de la región, en un momento en que la renegociación del T-MEC enfrenta sus mayores desafíos desde su entrada en vigor.
Para los lectores, esta reunión no es un simple protocolo diplomático. Lo que se decida en estas conversaciones tendrá un impacto directo en los precios de alimentos, autopartes y productos electrónicos que cruzan las fronteras diariamente. México es el principal socio comercial de Estados Unidos, con un intercambio que supera los 800,000 millones de dólares anuales, y cualquier interrupción en la cadena de suministro se traduciría en inflación y escasez en ambos lados de la frontera. La visita de Velasco, quien llegó a la capital estadounidense tras una visita de dos días a Corea del Sur, tiene como objetivo abordar "temas prioritarios de la agenda bilateral", incluyendo seguridad, migración y cooperación comercial.
El contexto de esta reunión es particularmente delicado por la simultaneidad de frentes abiertos. Este diálogo se da un día después de que EE. UU. anunciara la entrega a México de diez personas buscadas por delitos graves, un gesto que podría interpretarse como una señal de buena voluntad en materia de seguridad, pero que también refleja la complejidad de una relación donde los avances en un tema no garantizan progresos en otros. Además, el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, también se encuentra en Washington para negociar un pacto comercial que evite más aranceles, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su optimismo sobre alcanzar un acuerdo esta misma semana.
Los próximos días serán decisivos para determinar si la diplomacia prevalece sobre la confrontación. La presión sobre México es doble: por un lado, debe responder a las demandas estadounidenses en materia de reglas de origen y energía; por otro, debe evitar que las represalias canadienses contaminen su propia relación comercial con Washington. La presencia simultánea de Velasco y Ebrard en la capital estadounidense sugiere que México busca coordinar una estrategia unificada, aunque el resultado dependerá de la flexibilidad que muestren ambas partes en la mesa de negociación. Lo que está en juego no es solo un acuerdo comercial, sino la estabilidad económica de toda América del Norte.
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