Los momentos que inmortalizaron al Estadio Quisqueya en el corazón del fanático dominicano

La posible demolición del Estadio Quisqueya reaviva la memoria del béisbol bajo luces: el primer jonrón de la era nocturna y otros hitos que marcaron la…

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La posible demolición del Estadio Quisqueya para levantar una instalación moderna ha reavivado en la afición dominicana la memoria de episodios fundacionales del béisbol bajo luces, entre ellos el primer jonrón conectado en el desaparecido Estadio Trujillo y el primer cuadrangular de un criollo en la pelota invernal. Son hechos que explican por qué el viejo parque capitalino ocupa un lugar propio en la historia del deporte nacional, más allá de su estructura física.

El 24 de octubre de 1955 quedó marcado como la fecha inaugural de la Época de las Luces, cuando las Águilas Cibaeñas vencieron 7-5 a los Tigres del Licey en el primer partido disputado bajo alumbrado eléctrico. Aquel encuentro no solo abrió una nueva etapa para el béisbol invernal dominicano, sino que produjo el primer jonrón de esa era: el estadounidense Emil Panko castigó al lanzador Chichí Olivo con un tablazo que remolcó dos carreras decisivas para el triunfo mamey, con Rafael Quezada acreditado como relevista ganador.

La dimensión de aquella hazaña se entiende mejor al mirar el resto de la temporada. Panko solo disparó ese cuadrangular en 71 turnos, terminó con promedio de .211 y luego acumuló 68 turnos consecutivos sin sacar la pelota del parque. En el campeonato 1955-56, denominado "Padre de la Patria Nueva", se conectaron 43 jonrones entre los cuatro equipos, pero ningún jugador dominicano logró depositar la esférica sobre la verja del Estadio Trujillo. Los únicos criollos que lo consiguieron esa temporada fueron Alfredo "Chico" Conton y Bienvenido "Bell" Arias, ambos de las Estrellas Orientales, en el estadio de San Pedro de Macorís, junto al importado Walter James, de los Leones del Escogido.

El primer jonrón de un dominicano en la Liga Dominicana llegó poco después. El 8 de noviembre de 1956, Osvaldo "El Orégano" Virgil, de los Leones del Escogido, conectó su histórico cuadrangular por encima de la verja de 385 pies entre left y center field, en una victoria de los rojos nueve carreras a dos sobre las Águilas. El antesalista montecristeño añadió un doble y dos sencillos con cuatro remolcadas, mientras el zurdo John Fitzgerard se llevó el triunfo.

Para el lector que sigue la discusión sobre el futuro del Quisqueya, estos datos importan porque sitúan el debate en un terreno que trasciende lo arquitectónico. El estadio no es solo un inmueble: es el escenario donde se escribieron las primeras páginas del béisbol bajo luces y donde una generación de peloteros criollos rompió la barrera del jonrón invernal. Cualquier decisión sobre su demolición o remodelación debería considerar ese valor histórico, más aún cuando los nombres y las fechas citadas forman parte del registro oficial de la pelota dominicana.

Conviene observar, además, cómo se documentan y preservan estos hitos en los archivos deportivos del país. La memoria del béisbol dominicano descansa en crónicas, estadísticas y testimonios que a veces circulan con dificultad. La discusión sobre el Quisqueya es, en el fondo, una oportunidad para revisar qué se conserva y qué se pierde cuando un recinto emblemático queda en entredicho.

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