Liliam Fondeur: las señales de violencia que suelen ignorarse en la consulta ginecológica

Ginecóloga Liliam Fondeur revela cómo los consultorios se convierten en la puerta silenciosa para detectar violencia contra la mujer. Un llamado urgente al…

La ginecóloga y obstetra Liliam Fondeur advirtió que los consultorios médicos suelen convertirse en espacios donde afloran señales de violencia física, psicológica o sexual contra la mujer, aunque no siempre de forma evidente. En una entrevista con elDinero, la especialista explicó que estos casos requieren una respuesta integral del sistema sanitario y de las instituciones de protección, ya que los profesionales de la salud se convierten en muchos casos en los primeros receptores de indicios que las víctimas no siempre denuncian de manera directa.

La observación de Fondeur apunta a una realidad que trasciende la consulta ginecológica: el sistema de salud funciona, en la práctica, como una puerta de entrada silenciosa para detectar situaciones de abuso que no llegan por vía de una denuncia formal. La consulta médica ofrece un espacio de privacidad y confianza que, en no pocas ocasiones, se convierte en el único ámbito donde una mujer puede expresar —de manera indirecta o fragmentada— lo que ocurre en su entorno. Eso coloca al personal sanitario ante una responsabilidad que va más allá de lo estrictamente clínico.

Liliam Fondeur: las señales de violencia que suelen ignorarse en la consulta ginecológica
Liliam Fondeur: las señales de violencia que suelen ignorarse en la consulta ginecológica

El desafío, según se desprende del planteamiento de la especialista, no radica únicamente en identificar las señales. También implica saber qué hacer con ellas. La detección temprana desde el ámbito médico es clave para activar los mecanismos de apoyo necesarios, pero Fondeur insistió en que se necesita una coordinación efectiva entre los servicios de salud y los organismos de protección para garantizar una atención adecuada a las afectadas. Sin esa articulación, el hallazgo de indicios corre el riesgo de quedar en un registro sin consecuencias prácticas.

Para los lectores, la advertencia tiene una dimensión concreta: la violencia contra la mujer no siempre se presenta con marcas visibles ni con relatos explícitos. Puede manifestarse en cuadros de ansiedad, lesiones cuya explicación no cuadra, embarazos no deseados o controles médicos ejercidos por terceros. Reconocer esos patrones exige formación y sensibilidad en el personal de salud, pero también una institucionalidad preparada para responder con celeridad y sin revictimizar a quien pide ayuda.

El llamado de Fondeur deja abierta una pregunta que conviene observar: hasta qué punto el sistema sanitario dominicano cuenta con protocolos claros y rutas de referencia definidas para estos casos. La existencia de mecanismos de apoyo es un punto de partida, pero su efectividad depende de que el personal sepa cómo activarlos y de que las instituciones de protección respondan de manera coordinada. La detección temprana solo se traduce en protección real cuando existe una cadena de respuesta que funcione.

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