Lidom bajo presión: el peso millonario de los salarios que amenaza la liga

Lidom 2026-27 arranca el 16 de octubre entre salarios millonarios y posible rescate estatal. ¿Puede el béisbol dominicano sostenerse? Entérate aquí.

estrellas-celebran-al-marcar-ante-aguilas-29.11.24-focus-min0.13-0.32-400-300

La temporada 2026-2027 de la Liga Dominicana de Béisbol (Lidom) arrancará el 16 de octubre en medio de una creciente incertidumbre económica, alimentada por los altos salarios que se negocian en la agencia libre y por la expectativa de que el Gobierno de Luis Abinader evalúe un paquete publicitario destinado a evitar una crisis financiera en el torneo. El debate sobre la sostenibilidad de los contratos, especialmente el del lanzador Trevor Bauer con las Estrellas Orientales, se instala como el eje de una discusión que trasciende lo deportivo y toca la viabilidad misma del circuito otoño-invernal dominicano.

El peso de esos contratos no es un asunto menor. En una liga que depende en buena medida de la taquilla, los patrocinios y el respaldo estatal, compromisos salariales elevados pueden desequilibrar las finanzas de los equipos y, por extensión, de la propia Lidom. La evaluación de un paquete publicitario gubernamental sugiere que el Ejecutivo reconoce el riesgo de que una crisis financiera afecte no solo a los clubes, sino también al calendario y a la competitividad del campeonato. Para el aficionado, la pregunta de fondo es si el espectáculo que verá en el terreno justifica el costo que se está asumiendo fuera de él.

La preocupación por el impacto económico no es nueva. La historia de la liga registra episodios en los que las pérdidas acumuladas forzaron decisiones extremas. El 3 de enero de 1957, las Estrellas Orientales, sumidas en el sótano, se retiraron del torneo para no seguir acumulando pérdidas, a propuesta del entonces presidente del Licey, Manuel Alsina Puello, con la anuencia de la Liga. Aquel precedente funciona como advertencia: cuando la estructura financiera se resquebraja, el deporte termina pagando la factura.

En el plano deportivo, la memoria del béisbol dominicano también ofrece motivos para el asombro. El 30 de octubre de 1963, Felipe Rojas Alou se robó la segunda, la tercera y el home para dar la vuelta al marcador en un Licey-Escogido ante 14,377 fanáticos en el Quisqueya. La destreza para robar el plato tiene referentes históricos como Ty Cobb, con 54 robos de home en su carrera y 8 en una sola temporada (1912), y el panameño Rod Carew, con 17 en total. Son hitos que recuerdan que el valor del torneo no se mide solo en nómina, sino en jugadas que quedan en la memoria colectiva.

Un día como hoy, 18 de septiembre, se acumulan efemérides que conectan la Lidom con las Grandes Ligas. En 1986, Jovino Carvajal fue firmado por los Yanquis; en 1988, Luis de los Santos conectó su primer hit en Grandes Ligas, un triple ante Curt Young; y en 1992, Manny Alexander debutó con los Orioles. Estos nombres ilustran el rol de la liga como plataforma de desarrollo y vitrina para el talento dominicano.

Con el inicio de la campaña a la vuelta de la esquina, conviene observar cómo evoluciona la negociación entre la Lidom y el Gobierno, qué mecanismos de control de costos adoptan los equipos y si el debate salarial deriva en reglas más claras para la agencia libre. La salud del torneo dependerá de que la pasión en las gradas y la responsabilidad en las oficinas avancen en la misma dirección.

Fuente original: consultar publicación original.