Las mañaneras de AMLO: el sello que marcó su sexenio

Las “mañaneras” de AMLO marcaron un estilo de gobernar que Sheinbaum continúa. Descubre cómo esta estrategia redefine la comunicación presidencial en México.

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Las conferencias matutinas de Andrés Manuel López Obrador, conocidas como "las mañaneras", se consolidaron durante seis años como un método de gobierno que trascendió su mandato y fue adoptado por su sucesora Claudia Sheinbaum bajo el nombre de "La mañanera del pueblo", según un análisis académico sobre comunicación presidencial permanente.

El modelo consistía en comparecer cada día antes de que el sistema político y mediático mexicano fijara sus prioridades, lo que permitía al mandatario establecer temas, interpretarlos desde su perspectiva y obligar a adversarios, periodistas y actores sociales a reaccionar frente a la agenda colocada desde el Palacio Nacional. De esta forma, López Obrador no solo anunciaba decisiones gubernamentales, sino que disputaba diariamente la interpretación de los acontecimientos y definía el marco desde el cual pretendía que fueran examinados los principales asuntos nacionales.

La estrategia no estuvo exenta de cuestionamientos. Sus críticos señalaban que la centralidad presidencial podía debilitar la autonomía comunicacional de ministros y funcionarios, además de denunciar confrontaciones con periodistas y una concentración excesiva de la interpretación gubernamental en la figura del mandatario. No obstante, el análisis destaca que la diferencia frente a una simple sobreexposición radicaba en la construcción de un ritual comunicacional estable y previsible, con horario, escenario y objetivos políticos definidos.

Un estudio publicado en enero de 2026 por la Revista Mexicana de Opinión Pública de la UNAM examinó la transición de las mañaneras entre López Obrador y Sheinbaum, concluyendo que estos espacios funcionan como discursos multimodales capaces de incidir en la agenda pública y en la legitimidad gubernamental. Sheinbaum ha justificado la continuidad del modelo como una vía para comunicarse directamente con la población y ejercer el derecho de réplica del Gobierno, bajo el principio de "cada quien a su estilo". Para los investigadores, las mañaneras trascendieron a López Obrador porque lograron institucionalizar una manera de ejercer la comunicación presidencial que combina oportunidades como la cercanía y la capacidad de respuesta con riesgos como la reducción del espacio para otras voces institucionales.

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