La Virgen de las Mercedes y el Santo Cerro: el mito que la historia desmiente

¿Milagro o mito? Un estudio cuestiona la batalla del Santo Cerro y sitúa la devoción a la Virgen de las Mercedes en el siglo XIX, no en 1495.

La Virgen de las Mercedes y el Santo Cerro: el mito que la historia desmiente

El milagro del Santo Cerro, atribuido tradicionalmente a la aparición de la Virgen de las Mercedes durante una batalla de 1495 en la que los españoles habrían derrotado a los indígenas por intercesión divina, carece de sustento histórico según investigaciones que sitúan el enfrentamiento en Esperanza, no en La Vega, y que rastrean la vinculación mariana hasta el siglo XIX.

El historiador Apolinar Tejera demostró en 1908 que la batalla ocurrió en Esperanza, ubicación confirmada recientemente por Edwin Espinal en el Batey No. Las crónicas tempranas de Colón, Pané, Anglería, Ovando, Las Casas, Oviedo y Pedro Suárez Deza, obispo de La Vega entre 1513 y 1522, no mencionan ningún milagro. La conexión de la Virgen de las Mercedes con el Santo Cerro es tardía y aparece por primera vez en libros de texto de los historiadores Del Monte y Tejada en 1853, José Gabriel García en 1894 y Bernardo Pichardo en 1922.

La Virgen de las Mercedes y el Santo Cerro: el mito que la historia desmiente
La Virgen de las Mercedes y el Santo Cerro: el mito que la historia desmiente

El culto en el Santo Cerro se fortaleció entre 1853 y 1857, cuando el cura vegano Dionisio de Moya reparó el santuario, y se consolidó con la construcción de la iglesia actual en 1888. La tradición combina de forma anacrónica una cruz colombina de 1494, batallas indo-hispánicas de 1495 y 1497, la visión de una mujer vestida de blanco con un niño en el siglo XVI —identificada con la Virgen de las Mercedes solo en el siglo XIX—, un capellán que nunca visitó la isla y la festividad mercedaria del 24 de septiembre, celebrada desde 1734 y en el Santo Cerro a partir de 1853 y 1888.

Documentos de 1520 y 1525 mencionan la cruz plantada por Colón y venerada por españoles e indígenas, así como la aparición de “una mujer de Castilla” vista por los indios, pero no aluden a batalla, milagro ni Virgen alguna. El cronista Antonio de Herrera registró en 1601 la existencia de una fortaleza y una cruz que no pudo ser quemada ni derribada, y la visión de una mujer venerable en uno de sus brazos. La popularidad del milagro creció tras el terremoto de 1562 que destruyó La Vega y dejó intacto el sitio de la cruz. La Virgen de las Mercedes fue declarada patrona de la isla y de Santo Domingo en 1617 por su protección durante un terremoto y un ciclón. El texto concluye rechazando la acusación de que la Virgen propiciara la matanza de indígenas en 1495 y reivindica su papel como protectora del pueblo dominicano en las luchas contra ingleses, franceses, haitianos y españoles, así como su aclamación el 27 de febrero de 1844.

Fuente original: consultar publicación original.