La prensa Komatsu de 700 toneladas que sobrevivió a Toyota: vuelve a rugir tras 90 años y 13.000 km

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Toyota revive su historia: una prensa de 700 toneladas, comprada en los años 30, vuelve de Brasil a Japón para fabricar piezas en la era del hidrógeno.

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La historia de Toyota es un ejemplo clásico de adaptación empresarial, pero pocos conocen la reliquia viva que aún impulsa su presente: una prensa Komatsu de 700 toneladas, adquirida en los años 30, que tras seis décadas de servicio en Brasil ha vuelto a Japón para producir piezas en plena era del hidrógeno.

El origen de esta máquina se remonta a los inicios de la compañía, cuando aún operaba como Toyoda Automatic Loom, fabricando telares en los años 20. Fue entonces cuando Kiichiro Toyoda, hijo del fundador Sakichi Toyoda, vislumbró que el automóvil sería el negocio del futuro. La prensa, comprada en esa transición, fue clave para estampar piezas de carrocería cuando la empresa dio el salto definitivo al sector automotriz, un movimiento que terminaría por redefinir la industria global.

El viaje de esta pieza industrial es tan singular como su longevidad. En los años 60, la prensa fue enviada a la planta de Sao Paulo, Brasil, donde trabajó a pleno rendimiento durante 60 años ininterrumpidos. Cuando la fábrica brasileña cerró, la opción más sencilla habría sido el desguace. Sin embargo, Toyota optó por repatriarla a Toyota City, en Aichi, el mismo lugar donde se estrenó en 1934, para que continuara su legado productivo en lugar de convertirse en una pieza de museo.

Hoy, con casi un siglo de historia a cuestas y más de 13.000 kilómetros recorridos entre continentes, la prensa Komatsu está produciendo módulos para vehículos de pila de combustible, la tecnología de hidrógeno que Toyota considera estratégica para las próximas décadas. Este detalle no es menor: la empresa no solo preserva su patrimonio industrial, sino que lo integra a sus líneas de producción más avanzadas, demostrando que la fiabilidad mecánica puede convivir con la innovación energética.

Más que una simple máquina, esta prensa encarna la filosofía "kaizen" (mejora continua) que define la cultura corporativa de Toyota. Su historia ilustra cómo la adaptación y el respeto por los productos industriales pueden trascender generaciones, convirtiendo una inversión de hace nueve décadas en un activo que sigue siendo rentable y funcional. Para el lector, esta noticia ofrece una clave para interpretar la estrategia japonesa: en lugar de renovar su parque de maquinaria por completo, la compañía apuesta por la longevidad y el mantenimiento como ventajas competitivas.

Conviene observar, además, el simbolismo de que una prensa nacida para telares termine dando forma a componentes de autos de hidrógeno. Es un recordatorio de que las grandes transiciones tecnológicas no siempre requieren descartar el pasado, sino reinterpretarlo. Mientras la industria automotriz global debate entre lo eléctrico y lo hidrogénico, Toyota demuestra que sus cimientos físicos y filosóficos están preparados para lo que venga, sin importar que hayan sido construidos hace 90 años.

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