La ONU corrige a los que ven el clima como un gasto: “Estamos haciendo mal las cuentas
La ONU revela que cada dólar invertido en clima genera 15 en beneficios. El costo de no actuar es mayor. Descubre por qué la acción climática es la inversión…
La narrativa de que combatir el cambio climático es un lujo costoso que las economías no pueden permitirse ha sido puesta en entredicho por un nuevo informe de la ONU. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) y la Climate and Clean Air Coalition aseguran que cada dólar invertido en acciones climáticas genera un retorno de 15 dólares en beneficios económicos y sociales, una cifra que redefine el debate: no se trata de un gasto, sino de una de las inversiones más rentables disponibles en la actualidad.
El estudio llega en un momento crítico, cuando gobiernos y empresas de todo el mundo sopesan los costos inmediatos de la transición ecológica frente a las promesas de crecimiento a largo plazo. La conclusión de los expertos es contundente: la percepción de que la lucha climática es un sacrificio insostenible responde a un cálculo incompleto. Incluso si se excluyen los beneficios no comerciales, como las vidas salvadas o la preservación de ecosistemas, las medidas de mitigación devuelven cuatro dólares por cada uno invertido. Es decir, el argumento económico en contra de la acción climática se derrumba cuando se contabilizan correctamente los retornos tangibles.
La magnitud macroeconómica de estas políticas es difícil de ignorar. Según el análisis, la aplicación completa de las medidas propuestas generaría beneficios equivalentes al 2,8 % del PIB mundial en 2035. Esa cifra escalaría al 4,5 % en 2050 y alcanzaría un 11,4 % del PIB global para 2100. Para ponerlo en perspectiva, los autores del informe contrastan estos números con el costo de la inacción: cada año de retraso en la adopción de políticas climáticas le cuesta a la economía global más de 1,5 billones de dólares. La ecuación es simple: el tiempo no solo juega en contra del clima, sino también de las arcas públicas y privadas.
Uno de los apartados más reveladores del informe es el impacto directo en la salud pública, un factor que a menudo queda fuera de los balances económicos tradicionales. La contaminación atmosférica causa entre 6,7 y 9 millones de muertes prematuras anuales, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la revista The Lancet. El escenario modelizado por la ONU proyecta que las medidas climáticas evitarían hasta 144 millones de muertes prematuras hasta 2050. De esa cifra, 96 millones estarían directamente vinculadas a la reducción de partículas contaminantes finas, conocidas como PM2,5, que penetran profundamente en los pulmones y el torrente sanguíneo.
El informe no solo cuantifica beneficios económicos y sanitarios, sino que también corrige la percepción sobre la urgencia. Una acción climática oportuna permitiría evitar 0,34 °C de calentamiento global para 2050 y hasta 1,4 °C para 2100. Estas proyecciones se alinean con las conclusiones del sexto informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que advierte que cada fracción de grado cuenta para evitar los efectos más catastróficos. Para el lector dominicano y de la región del Caribe, especialmente vulnerable a huracanes y eventos climáticos extremos, estos datos refuerzan la idea de que la adaptación y la mitigación no son un privilegio de países ricos, sino una estrategia de supervivencia económica.
La clave para interpretar este informe radica en un cambio de paradigma: los responsables políticos deben dejar de ver la transición ecológica como una partida de gasto y empezar a tratarla como una inversión de alto rendimiento. La evidencia presentada por la UNEP sugiere que los beneficios acumulados a lo largo del siglo superan con creces los costos iniciales de implementación. A medida que se acerca la próxima ronda de negociaciones climáticas globales, este análisis proporciona un argumento sólido para acelerar la financiación verde, pues los datos indican que el verdadero riesgo económico no reside en actuar, sino en seguir posponiendo las decisiones.
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