La informalidad laboral, un dilema de resistencia y sumisión en el mercado de trabajo
“¿Qué nos falta? ¿O qué nos falta a nosotros mismos? Descubre la conexión entre carencias objetivas y actitudes subjetivas que nos impiden avanzar.”
Cuando el Foro Económico Mundial, el Banco Mundial, la OCDE, el BID, la CEPAL o el FMI publican sus informes globales/regionales, y en particular sobre la República Dominicana, se desata en los medios y las redes un eufórico homenaje al pesimismo.
Pero tan pronto la distracción pone su cartelera, una parte de la sociedad vuelve a festejar la vida y otra a rumiar las quejas.
Todo se olvida… y se regresa a la rutina. Tales transiciones son espectaculares; revelan el carácter movedizo de las masas.
No se sabe entonces qué es más trágico: si el retrato estadístico de nuestras carencias o la bipolaridad emocional de una sociedad sin pensamiento orgánico.
Probablemente los dos, pero ambos cuadros están atados por un vínculo de causa a efecto; así, para optimizar la realidad objetiva es necesario cambiar la actitud subjetiva.
En el tratamiento psicológico de cualquier enfermedad se parte, como premisa básica, de que el paciente conozca y acepte su estado.
A escala colectiva esa reflexión sigue en construcción en la República Dominicana. La sociedad no ha entendido las causas de su estado por adolecer de una comprensión robusta de su visión y realidad.
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