La IA ha puesto patas arriba una vieja regla de los servidores: la memoria ya no quiere vivir en cada máquina
Para muchos de nosotros, la escasez de memoria puede sonar primero a un problema cercano al consumo doméstico: módulos de RAM, componentes y dispositivos…
Para muchos de nosotros, la escasez de memoria puede sonar primero a un problema cercano al consumo doméstico: módulos de RAM, componentes y dispositivos condicionados por una demanda cada vez más tensionada.
Pero el fenómeno que describe The Next Platform apunta también al otro extremo de la cadena.
Alcanza a las grandes tecnológicas que entrenan, despliegan y ofrecen modelos de inteligencia artificial en centros de datos.
La nube no es una abstracción, y su apetito de memoria está obligando a pensar algo que hasta hace poco parecía poco intuitivo: quizá cada máquina no deba depender solo de la RAM que lleva dentro.
La idea de fondo es trasladar a la memoria una lógica que ya nos resulta familiar con el almacenamiento.
Hoy un dato puede vivir en el propio equipo, en otra máquina de la red o en un sistema compartido al que acceden varios servidores.
La próxima generación de servidores podría tratar la RAM de una forma parecida: conservar una parte local en cada máquina, pero llevar una porción mucho mayor a grandes sistemas externos capaces de repartir capacidad según la necesidad de cada momento.
Fuente original: consultar publicación original.
