La Avenida Duarte se transforma: el comercio chino gana terreno mientras Asoduarte resiste

Comerciantes de la Av. Duarte alertan: el auge del comercio chino sin regulación desde 2018 ahoga a los negocios tradicionales. Asoduarte exige respuestas del…

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Los comerciantes de la avenida Duarte denuncian que el crecimiento desregulado del comercio chino, iniciado en 2018, ha creado condiciones de competencia desleal que amenazan la supervivencia de los negocios tradicionales, ante lo que el Estado no ha sabido administrar ni regular el fenómeno. La Asociación de Comercios de la Avenida Duarte (Asoduarte) sostiene que la llegada de tiendas con propietarios chinos dinamizó la zona, pero impuso una adaptación desigual entre los negocios que operan bajo las reglas formales y quienes, según el gremio, aprovechan vacíos de control.

Asoduarte agrupa a 116 propietarios, en su mayoría segunda generación de comerciantes. Según José Luis García, representante del gremio, el problema no es la nacionalidad de los nuevos comerciantes, sino la falta de regulación estatal. "En un inicio, éramos 116 integrantes. Lo demás es todo comercio chino", afirma. La frase resume la magnitud del cambio en una de las principales arterias comerciales populares de Santo Domingo, donde la convivencia entre ambos modelos de negocio se ha vuelto cada vez más tensa.

La denuncia central apunta a un trato desigual en los controles aduaneros. Los comerciantes sostienen que, mientras a los negocios tradicionales se les verifican minuciosamente los furgones en Aduanas, a otros competidores se les permite el ingreso de contenedores cerrados sin abrir. Esa diferencia, según sus cálculos, facilita la subvaluación de mercancías y la entrada de artículos falsificados, y reduce hasta un 58 % el costo real de la mercancía frente a quienes cumplen con el arancel del 20 %, el selectivo del 20 % y el ITBIS.

A esto suman el uso de múltiples RNC para operar como microempresas y evitar obligaciones laborales, así como el incumplimiento del reglamento 80/20, que reserva una proporción de empleos para trabajadores dominicanos. Para los lectores, el punto clave es que estas prácticas, de comprobarse, no solo afectan a un grupo de comerciantes: distorsionan precios, reducen la base fiscal y presionan a la baja las condiciones laborales en un sector de alta rotación.

Robert Fernández, otro miembro de Asoduarte, aclara que el conflicto no debe plantearse como una confrontación entre dominicanos y chinos, sino como un problema de prácticas irregulares que ya generaron cuestionamientos en Ecuador y Chile. El gremio responsabiliza al Estado, al que exige ser "95 % regulador", y advierte que evalúa un paro nacional de 48 horas mientras la competencia desleal sigue erosionando sus márgenes y su capacidad de supervivencia.

Conviene observar tres elementos en los próximos días: si las autoridades aduanales y fiscales responden con verificaciones concretas, si el gremio concreta o desactiva la medida de fuerza anunciada y si el debate público logra separar la legítima discusión sobre regulación comercial de cualquier lectura xenófoba. La avenida Duarte, como termómetro del comercio popular capitalino, plantea un desafío que excede a sus 116 propietarios: cómo integrar inversión nueva sin desmantelar a quienes llevan décadas sosteniendo la zona.

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