Italia desafía el poderío de Estados Unidos en un reñido 52-55
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EE.UU. sufre ante Italia (52-55) en un duelo de infarto. La defensa transalpina y el arbitraje marcan un partido que casi…
La selección femenina de baloncesto de Estados Unidos sufrió más de lo esperado para doblegar a Italia por 52-55, en un partido marcado por la intensidad defensiva de las transalpinas y decisiones arbitrales discutidas en el tramo final. El marcador refleja una realidad incómoda para las grandes favoritas al título: en el baloncesto moderno, ningún rival se descarta por nombre ni por historial, y esta noche las italianas estuvieron a punto de protagonizar una de las sorpresas más sonadas del torneo.
El encuentro, disputado a un ritmo de baja anotación que favoreció claramente a Italia, expuso las dificultades de un combinado estadounidense que llegó al certamen con la etiqueta de imbatible. Las transalpinas impusieron un ritmo lento, físico y de posesiones largas, un guion que anuló las transiciones rápidas y el juego vertical que suele caracterizar al baloncesto norteamericano. Esa estrategia, ejecutada con disciplina casi perfecta durante tres cuartos y medio, obligó a las estadounidenses a jugar con nerviosismo y a fallar en momentos clave, algo poco habitual en un equipo tan acostumbrado a dominar desde la superioridad atlética.

La defensa italiana fue efectiva y agresiva desde el primer minuto, con ayudas constantes, contacto permitido en el perímetro y una rotación defensiva que cerró los espacios interiores. Esa presión sostenida generó pérdidas de balón y porcentajes de tiro pobres para las norteamericanas, que nunca encontraron fluidez ofensiva. Italia, por su parte, supo leer el partido y mantuvo la calma incluso cuando el marcador se puso en contra, alimentando la esperanza de un resultado histórico que, a la postre, no se concretó.
No fue hasta los últimos minutos cuando aparecieron las figuras de Breanna Stewart, Jackie Young y Chelsea Gray. Sus canastas decisivas, ejecutadas con la frialdad que da la experiencia en los momentos de mayor presión, inclinaron la balanza a favor de Estados Unidos. Sin embargo, el desenlace no estuvo exento de polémica: una gestión arbitral discutida en la recta final generó malestar en el banquillo italiano, que reclamó varias faltas no señaladas y una posesión que consideró mal otorgada. Esas decisiones, aunque no modificaron el marcador final, dejaron un sabor agridulce en un equipo que mereció, al menos, la oportunidad de definir el partido en igualdad de condiciones.
Para el aficionado dominicano, este resultado tiene lecturas valiosas. Primero, confirma que la brecha competitiva en el baloncesto femenino se está cerrando, y que equipos con menor tradición pueden competir de tú a tú si ejecutan un plan táctico inteligente. Segundo, resalta la importancia de la defensa como gran igualador, un principio que aplica tanto al baloncesto de selecciones como a las ligas locales. Y tercero, invita a observar con atención los próximos compromisos de ambos equipos: Italia saldrá fortalecida anímicamente pese a la derrota, mientras que Estados Unidos deberá corregir errores si no quiere volver a sufrir ante rivales que, como demostró Italia, ya no le temen.
La victoria, aunque ajustada, permite a las estadounidenses cumplir con el guion y sellar un triunfo que por momentos pareció escaparse. Pero el aviso quedó registrado: en el baloncesto de élite, la diferencia entre ganar y perder se mide en detalles, y esta noche los detalles estuvieron más cerca de Italia de lo que muchos esperaban. El torneo sigue y las favoritas ya saben que cada partido será una batalla.
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