Inclusión financiera en RD avanza 14 puntos en dos años: ¿quiénes lideran el impulso?

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Inclusión financiera en RD sube 14 puntos en 2 años: ¿la digitalización es la clave? Millones de dominicanos ya acceden a servicios bancarios. Descubre cómo.

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La inclusión financiera en República Dominicana experimentó un avance de 14 puntos porcentuales en los últimos dos años, al pasar de aproximadamente 51% a 65%, un salto que evidencia el impacto de la digitalización bancaria y la ampliación de la oferta de productos financieros en un país donde históricamente amplios sectores de la población han operado al margen del sistema formal.

Este crecimiento, que en términos prácticos significa que millones de dominicanos adicionales ahora tienen acceso a algún tipo de servicio financiero, no es un fenómeno aislado. Responde a una combinación de factores que incluyen políticas públicas orientadas a la bancarización, la entrada de nuevos actores tecnológicos al mercado y una transformación profunda en la manera en que las entidades financieras llegan a sus clientes. La eliminación de barreras geográficas y de costos asociados a la apertura de cuentas tradicionales ha sido determinante para que sectores que antes dependían exclusivamente del efectivo o de prestamistas informales puedan ahora participar en la economía formal.

La digitalización se ha consolidado como el motor principal de este proceso. Herramientas como la banca móvil, las billeteras electrónicas y las plataformas de microcréditos han permitido que personas en zonas rurales, jóvenes sin historial crediticio y trabajadores de la economía informal accedan a servicios que antes les resultaban inalcanzables. Este cambio no solo reduce los costos operativos para las instituciones financieras, sino que también democratiza el acceso al crédito y al ahorro, dos pilares fundamentales para la movilidad económica de los hogares.

Para el ciudadano común, este avance se traduce en beneficios concretos: la posibilidad de recibir remesas de manera directa, realizar pagos de servicios sin desplazamientos, acumular historial crediticio y proteger sus ahorros de la volatilidad del efectivo. En un contexto donde las remesas representan una porción significativa del ingreso de muchas familias dominicanas, la bancarización facilita que estos flujos se canalicen hacia inversión productiva o consumo formal, con efectos multiplicadores sobre la economía local.

No obstante, los expertos del sector advierten que el camino hacia una inclusión financiera plena y sostenible aún enfrenta obstáculos importantes. La educación financiera sigue siendo una asignatura pendiente: tener una cuenta no equivale automáticamente a saber gestionarla, entender los costos asociados o tomar decisiones de crédito responsables. Asimismo, la brecha de conectividad en algunas regiones del país limita el alcance de las soluciones digitales, especialmente entre la población de mayor edad y en comunidades con acceso limitado a internet de calidad.

El reto inmediato para consolidar esta tendencia será doble: por un lado, garantizar que la infraestructura digital llegue a todos los rincones del territorio nacional; por otro, desarrollar programas de alfabetización financiera que acompañen la expansión de los servicios. Solo así el salto del 51% al 65% podrá convertirse en una base sólida para un crecimiento inclusivo que no deje a nadie atrás, y que permita que el sistema financiero dominicano siga evolucionando en sintonía con las necesidades reales de su población.

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