Gobierno interino no debe ceder el petróleo a EE.UU., advierten expertos
Expulsado del chavismo, el exministro de Chávez tilda de “entrega” el pacto de Maduro con EE.UU. y denuncia una fractura interna por la soberanía petrolera.
El exministro de Petróleo de Hugo Chávez, Rafael Ramírez, arremetió contra el acuerdo firmado por la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, con Estados Unidos, al considerarlo una entrega estratégica de las reservas del país que compromete la soberanía nacional. En declaraciones difundidas este miércoles, Ramírez —quien dirigió la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) durante más de una década— cuestionó los términos del pacto, que calificó como una concesión desmedida a intereses extranjeros.
El pronunciamiento del exfuncionario, actualmente radicado en el exilio, no es un hecho aislado. Se inserta en un clima de creciente fractura dentro del chavismo, donde sectores que históricamente defendieron la nacionalización de los recursos naturales ven con recelo cualquier acercamiento a Washington. Para Ramírez, el acuerdo no solo afecta la capacidad de producción futura del país, sino que también socava los principios de independencia energética que fueron pilares del discurso político de la revolución bolivariana desde sus orígenes.
La negociación liderada por Delcy Rodríguez, según el exministro, carece de transparencia y las contrapartidas ofrecidas a Estados Unidos no se corresponden con beneficios reales para la población venezolana. Esta crítica cobra relevancia en un momento en que Venezuela enfrenta una severa crisis energética, con cortes eléctricos recurrentes y una infraestructura petrolera deteriorada por años de falta de inversión y mantenimiento. El país, que posee las mayores reservas de crudo del mundo, produce actualmente una fracción de su capacidad histórica.
El contexto geopolítico añade capas de complejidad al asunto. Las sanciones impuestas por Estados Unidos al sector petrolero venezolano han sido uno de los principales obstáculos para la recuperación de PDVSA. Cualquier acuerdo que implique aliviar esas medidas a cambio de concesiones estratégicas genera expectativas y suspicacias a partes iguales. Para los críticos del oficialismo, la urgencia por obtener ingresos no debería traducirse en la cesión de activos o derechos que comprometan el futuro energético del país.
Ramírez instó a la dirigencia oficialista a revisar el documento antes de que sea ratificado, advirtiendo sobre posibles implicaciones legales y económicas a largo plazo. Su advertencia no es menor: durante su gestión al frente de PDVSA, el exministro fue uno de los artífices de la alianza estratégica con China y Rusia, y ahora observa con preocupación un giro que podría reconfigurar el mapa de alianzas del sector energético venezolano.
Hasta el momento, ni Delcy Rodríguez ni la administración de Nicolás Maduro han respondido públicamente a las acusaciones. El silencio oficial podría interpretarse como una señal de que las negociaciones están en una fase delicada, o bien como una estrategia para no amplificar las voces disidentes dentro del propio chavismo. Lo cierto es que este episodio deja al descubierto las tensiones internas de un gobierno que, mientras busca oxígeno financiero, debe lidiar con las críticas de quienes consideran que ciertos principios no deberían estar en la mesa de negociación.
Fuente original: consultar publicación original.