Gobierno dominicano declara terrorismo ambiental dañar los parques nacionales
República Dominicana declara guerra al terrorismo ecológico: Decreto 615-26 impone persecución penal implacable contra quienes dañen parques y recursos…
El Poder Ejecutivo dominicano declaró este miércoles de alto interés nacional y prioridad estratégica la lucha contra el terrorismo medioambiental, mediante el Decreto 615-26, que ordena una respuesta contundente y persecución penal implacable contra quienes agredan deliberadamente los parques nacionales y recursos naturales críticos.
La medida, dada a conocer por la Presidencia, establece un marco de acción gubernamental que busca frenar los ataques sistemáticos contra el patrimonio ecológico del país. El decreto define como terrorismo medioambiental las acciones deliberadas que provoquen daños severos a ecosistemas protegidos, incluyendo incendios forestales provocados, tala ilegal a gran escala y contaminación de fuentes hídricas estratégicas. Esta tipificación no es meramente simbólica: implica un endurecimiento del enfoque punitivo, al elevar estas conductas a la categoría de delitos que atentan contra la seguridad colectiva y no solo contra normas administrativas o ambientales.
La decisión gubernamental se produce en un contexto donde la presión sobre los recursos naturales ha aumentado en la región del Caribe, debido a la expansión de actividades económicas no reguladas, el cambio climático y la debilidad histórica de los mecanismos de vigilancia en zonas remotas. República Dominicana alberga más de un centenar de áreas protegidas, entre parques nacionales, reservas biológicas y santuarios marinos, que constituyen la base de su biodiversidad y de servicios ecosistémicos esenciales, como la provisión de agua potable y la regulación del clima local.
Para los lectores, esta disposición tiene implicaciones directas. Por un lado, refuerza la protección de espacios que generan beneficios tangibles para las comunidades aledañas, como el ecoturismo, la pesca sostenible y la agricultura de conservación. Por otro, envía una advertencia clara a sectores que históricamente han operado con impunidad en la tala, la quema de terrenos para cambio de uso de suelo y la extracción ilegal de áridos o minerales en zonas protegidas.
Las autoridades advierten que quienes incurran en estas prácticas enfrentarán todo el peso de la ley, con procesos judiciales que priorizarán la protección de áreas como parques nacionales, reservas científicas y santuarios naturales. El documento instruye a los organismos de seguridad y al Ministerio Público a coordinar operativos especiales para identificar y desmantelar redes dedicadas a la depredación ambiental. Este nivel de coordinación interinstitucional es clave, pues la experiencia comparada muestra que la efectividad de este tipo de políticas depende menos de la severidad de las penas y más de la capacidad real de detección temprana y sanción oportuna.
Con esta disposición, el Gobierno busca enviar una señal clara de tolerancia cero frente a la destrucción de los recursos naturales, considerados pilares del desarrollo sostenible y la soberanía ambiental del país. No obstante, conviene observar en los próximos meses tres elementos: la asignación presupuestaria para fortalecer los cuerpos de guardaparques, la celeridad de los procesos judiciales que se deriven de esta nueva tipificación y la articulación con políticas de restauración ecológica, que complementen la persecución penal con incentivos para la conservación comunitaria.
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