Ganadería dominicana enfrenta déficit de técnicos para manejar sus fincas
Ganadería dominicana en riesgo: falta personal técnico capacitado para el campo. Productores exigen formación práctica urgente para salvar la productividad y…
La ganadería dominicana, uno de los pilares de la economía agropecuaria del país, enfrenta un desafío silencioso que amenaza su sostenibilidad: la escasez de personal técnico con formación práctica para gestionar las fincas. El ganadero Miguel Ceballo advierte que el sector requiere urgentemente profesionales capacitados no solo en teoría, sino en el manejo cotidiano de las operaciones, desde la rotación de potreros hasta la sanidad animal, para garantizar la viabilidad a largo plazo de las explotaciones.
El llamado de Ceballo pone sobre la mesa una realidad que los productores conocen de cerca: la brecha entre la formación académica tradicional y las destrezas que exige el trabajo de campo. En un país donde la ganadería bovina representa un componente significativo del producto interno bruto agropecuario y sostiene miles de empleos directos e indirectos, la falta de técnicos calificados se traduce en ineficiencias que afectan tanto la productividad como la rentabilidad de las fincas.
La rotación de potreros, por ejemplo, es una práctica esencial para el manejo sostenible del pastoreo y la conservación del suelo. Sin personal que entienda los ciclos de crecimiento del pasto y las necesidades nutricionales del ganado, las fincas pierden capacidad de carga y aumentan sus costos operativos. De igual forma, la sanidad animal requiere de técnicos capaces de identificar síntomas tempranos de enfermedades, aplicar protocolos de vacunación y manejar registros sanitarios, tareas que demandan un conocimiento práctico que no siempre se adquiere en las aulas.
El experto subraya que no basta con la teoría: se necesita gente que sepa manejar el día a día de la operación. Esta afirmación resalta una debilidad estructural en los programas de capacitación técnica del país, que a menudo privilegian contenidos académicos sobre habilidades aplicadas. Los productores, por su parte, dependen de trabajadores que puedan integrarse rápidamente a la dinámica de la finca y tomar decisiones acertadas bajo presión, algo que solo se logra con formación práctica y experiencia supervisada.
La urgencia de fortalecer los programas de formación técnica en el sector ganadero no es un tema menor. Instituciones educativas y gremios agropecuarios tienen ante sí la oportunidad de diseñar currículos que combinen teoría con pasantías en fincas, certificaciones en manejo de ganado y actualización en tecnologías aplicadas a la producción. Sin embargo, el reto también involucra al sector privado, que debe invertir en la capacitación de su personal y crear incentivos para retener el talento en las zonas rurales.
Para los lectores, esta situación tiene implicaciones directas: una ganadería menos eficiente se traduce en mayores costos de producción que, eventualmente, impactan los precios de la carne y la leche en el mercado local. Además, en un contexto de cambio climático y presión sobre los recursos naturales, la falta de manejo técnico adecuado puede acelerar la degradación de suelos y fuentes de agua. Lo que conviene observar en los próximos meses es si las autoridades y los gremios ganaderos concretan alianzas para cerrar esta brecha de talento, así como el surgimiento de iniciativas de formación técnica que respondan a las necesidades reales del campo dominicano.
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