Foro por la Paz insta a restaurar el diálogo entre iglesias y Gobierno dominicano
Líder religioso llama a unir política y fe ante crisis global y aplaude espacios de oración de Trump.
El dirigente religioso Paulino Moya abogó este miércoles por un esfuerzo conjunto entre los ámbitos político, espiritual y moral para enfrentar la escalada geopolítica global, al tiempo que valoró la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de impulsar espacios de oración durante su segundo mandato. La declaración se produce en un contexto de creciente polarización internacional, donde los liderazgos religiosos buscan posicionarse como puentes de diálogo ante conflictos que trascienden las fronteras nacionales.
Moya, presidente del Ministerio Jesús es Sanidad y Vida Eterna, Inc., y director ejecutivo sénior del Foro Permanente por la Paz Política y Social Global, destacó las declaraciones de la embajadora estadounidense Leah Campos, quien resaltó la fe cristiana como pilar de la identidad dominicana. Para el también portavoz evangélico, ese planteamiento representa una "señal favorable" para fortalecer los vínculos entre las iglesias y el Estado, un tema que históricamente ha generado debates en República Dominicana sobre los límites entre lo religioso y lo gubernamental.
La relación entre las confesiones religiosas y el poder público dominicano ha sido tradicionalmente cercana, pero no exenta de tensiones. En los últimos años, asuntos como la educación sexual, los derechos reproductivos y la diversidad de género han puesto a prueba esa convivencia, lo que otorga relevancia a cualquier llamado a restablecer canales formales de comunicación. La postura de Moya sugiere que el diálogo no debe limitarse a lo coyuntural, sino que requiere una institucionalidad que permita abordar diferencias con respeto y vocación de consenso.
En su intervención, el líder religioso recordó su participación en procesos de mediación política en República Dominicana, entre ellos una gestión ante el exembajador Raúl Izaguirre para intervenir en una crisis interna del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Según explicó, aquella mediación buscaba un acuerdo entre las tendencias de Hipólito Mejía y la dirigencia de entonces, cuando las diferencias internas alcanzaron alta confrontación. Este antecedente resulta ilustrativo del papel que históricamente han jugado ciertos líderes espirituales como facilitadores en momentos de crisis partidaria, una función que algunos sectores valoran como complementaria a la institucionalidad democrática.
Moya, quien también dirige la Mesa de la Opinión Cívica y Política Cristiana, afirmó que mantiene una jornada permanente de intercesión por la salud y paz de Trump, su equipo de Gobierno y su familia. Sostuvo que las dificultades de la gobernanza mundial requieren recurrir a principios espirituales para fortalecer la sabiduría entre los gobernantes, y llamó a una mayor cooperación entre sectores políticos, religiosos y sociales para enfrentar los desafíos nacionales e internacionales. Este enfoque coincide con una corriente global que promueve la espiritualidad como herramienta de resiliencia en tiempos de incertidumbre económica y de seguridad.
Para el lector dominicano, la propuesta plantea interrogantes prácticas: ¿qué mecanismos concretos podrían activarse para institucionalizar ese diálogo?, ¿qué agenda temática priorizarían las iglesias en una eventual mesa de trabajo con el Ejecutivo? La experiencia comparada en América Latina muestra que cuando estos espacios funcionan con reglas claras y objetivos definidos, pueden contribuir a la gobernabilidad. Sin embargo, su éxito depende de que ninguna de las partes pretenda imponer su visión sobre la otra, sino de construir acuerdos que beneficien al conjunto de la sociedad.
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