Evelio Menjívar es designado nuevo obispo por el papa León XIV
“Un obispo sin fronteras: la historia de supervivencia de Evelio Menjívar, quien cruzó la frontera sin papeles y ahora guía a la comunidad en Virginia…
El nuevo obispo de la diócesis de Wheeling-Charleston, el salvadoreño Evelio Menjívar, conoce de primera mano el recorrido de quienes llegan a Estados Unidos sin papeles: cruzó fronteras con ayuda de un “coyote”, viajó escondido en el maletero de un coche y durante años cargó con el estigma de haber sido indocumentado. Tres décadas después de huir en 1990 de la guerra civil en El Salvador, asumirá su labor pastoral en Virginia Occidental, un estado de fuerte tradición republicana, en plena fricción entre el papa León XIV y Donald Trump por la inmigración y por la guerra contra Irán.
“Creciendo en El Salvador durante la guerra, no había oportunidades. Los jóvenes corrían peligro de ser reclutados por el ejército o la guerrilla. Así que se me metió en la cabeza que tenía que salir del país”, explicó a EFE al recordar una decisión que define como un acto de supervivencia. Su primer intento terminó en Tijuana, donde fue detenido, encarcelado y deportado, mientras contemplaba la bandera estadounidense al otro lado de la frontera y se despedía, por entonces, del llamado “sueño americano”.
Tras otros dos intentos fallidos, consiguió entrar en California oculto en el maletero de un vehículo junto a su hermano y dos primos. “Llegué a Los Ángeles, una ciudad grandísima, multicultural, multiétnica, y yo venía de un pueblito donde casi nunca había escuchado otro idioma que no fuera el español”, relató. Con el tiempo obtuvo un estatus de protección por motivos humanitarios, después una visa como trabajador religioso y, finalmente, la ciudadanía estadounidense en 2006.
Con 56 años, Menjívar se convertirá en el primer obispo salvadoreño de la historia del país en un estado donde cerca del 90 % de la población es estadounidense y caucásica, y donde el respaldo a Donald Trump en las elecciones de 2024 fue abrumador. Aun así, rechaza que su nombramiento deba leerse como una provocación del papa hacia el expresidente republicano. A su juicio, se trata de una decisión coherente con el estilo de León XIV, a quien recuerda como misionero en otra cultura. “No ha tenido miedo de tomar una decisión de enviarme ahí porque él mismo fue misionero en Perú. Allí, a pesar de que era un extranjero, la gente lo llegó a amar porque abrió su corazón”, señaló.
El obispo espera ahora ser recibido en Virginia Occidental como un pastor cercano, de esos que “huelen a oveja” y trabajan codo con codo con la comunidad. Sobre quienes lo presentan como crítico de Trump, prefiere otra definición: “Yo prefiero que digan que soy defensor de los inmigrantes. Sea quien sea que esté en la Casa Blanca, tendrá mi crítica si las políticas van en contra de la dignidad humana”.
La entrevista coincidió con la reunión que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo en el Vaticano con León XIV, un encuentro que sirvió para rebajar tensiones y que Menjívar interpretó como una “buenísima oportunidad para trabajar juntos”. “A ninguno beneficia que no haya diálogo o que se manden mensajes que en vez de unir dividen y sobre todo que dividen a la comunidad”, afirmó. Y, al recordar qué le habría gustado escuchar de un obispo cuando llegó como indocumentado, resumió su respuesta con los verbos que el papa León repite sobre la migración: “dar la bienvenida, acoger, proteger, promover”.
Con esa idea afronta su nueva misión en una región con escasa diversidad, convencido de que la vida de quienes migran no puede quedar reducida a la forma en que entraron en el país. “Eso es solo una parte de tu historia, no toda”, concluyó. “Me siento bendecido”: León XIV celebra un año de pontificado en Pompeya y Nápoles.
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