Europa se impone en la Laver Cup con Alcaraz aguantando el pulso de Fritz
Alcaraz salva dos bolas de partido y da ventaja a Europa en la Laver Cup. Revive el duelo épico ante Fritz en Londres.
Carlos Alcaraz salvó dos bolas de partido y venció a Taylor Fritz para dar a Europa una ventaja de 7-5 sobre el Resto del Mundo al cierre del segundo día de la Laver Cup, en el O2 Arena de Londres. El español se impuso por 6-3, 4-6 y 13-11 en un duelo individual resuelto en el superdesempate, vengando así su derrota ante el estadounidense en la edición anterior del torneo.
El triunfo de Alcaraz tuvo un peso doble para Europa. No solo representó el punto que dejó al equipo continental por delante al término del sábado, sino que sirvió para romper una racha adversa que había marcado la edición previa, cuando el Resto del Mundo barrió los partidos del sábado y terminó llevándose el título. El propio tenista español reconoció esa carga emocional al final del encuentro: "Fue inevitable pensar en lo que pasó el año pasado, cuando perdimos todos los partidos del sábado. Llegué concienciado en que no podía pasar de nuevo. Al principio estuve algo nervioso, no voy a mentir. Pero al final estoy feliz por la victoria".
La jornada sabatina había comenzado con Europa al frente 3-1, una ventaja construida durante el viernes, cuando cada partido otorgaba un solo punto. Sin embargo, el Resto del Mundo reaccionó con dos triunfos individuales consecutivos: el estadounidense Learner Tien superó al italiano Flavio Cobolli y el australiano Alex De Miñaur sorprendió al alemán Alexander Zverev, número dos del mundo y reciente campeón del US Open. Esa secuencia dejó al equipo visitante cerca de dar la vuelta a la serie y añadió presión sobre el partido de Alcaraz.
En el dobles que cerró la jornada, Zverev se rehízo de su derrota individual junto al noruego Casper Ruud, imponiéndose a Alexander Bublik y Brandon Nakashima por 6-4 y 7-6 (9/7). Ese punto fue clave para que Europa recuperara la ventaja y llegara al domingo con un margen de dos unidades, después de que el sábado cada partido valiera dos puntos.
El formato del torneo concentra ahora toda la atención en el domingo, cuando cada partido otorga tres puntos. Esa regla convierte la última jornada en la más decisiva del fin de semana y explica por qué la ventaja europea, aunque cómoda, no es definitiva. Un solo triunfo del Resto del Mundo en los individuales o en el dobles podría cambiar el signo de la serie, ya que los tres puntos en juego por encuentro permiten remontadas rápidas.
Para el aficionado, conviene observar dos claves: la gestión física y emocional de los jugadores tras un sábado de alta intensidad, y la capacidad de Zverev de sostener su nivel después de una derrota inesperada. Europa busca su sexto título en ocho ediciones disputadas, un dato que subraya la hegemonía histórica del equipo continental, pero también la creciente competitividad del Resto del Mundo, que ya sabe lo que es ganar en este formato.
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