España en jaque: Europa blinda hospitales ante Rusia mientras la defensa española colapsa
Europa se prepara para una guerra híbrida: drones, sabotajes y ciberataques rusos ya no entienden de fronteras. ¿Está el continente listo?
Los servicios de inteligencia europeos advierten de un riesgo "bajo pero creciente" de que Rusia ejecute en los próximos meses un ataque militar limitado contra algún país de la OTAN, incluso mientras continúa combatiendo en Ucrania, según una evaluación de la inteligencia danesa del pasado 24 de septiembre. La amenaza ya no se mide en kilómetros hasta la frontera rusa: drones ocultos en buques mercantes, sabotajes y ciberataques permiten a Moscú proyectar presión mucho más lejos sin movilizar un ejército.
Alemania ensaya la integración de hospitales militares y civiles ante un conflicto en el flanco oriental, utilizando como hipótesis la llegada de hasta 1.000 heridos diarios, un tercio de ellos con necesidad de cuidados intensivos. Francia ha ordenado elaborar un plan específico para proteger infraestructuras críticas y puntos sensibles de su industria de defensa frente a drones y ciberataques. Son preparativos para una guerra que golpea directamente infraestructuras y cuyos efectos terminan alcanzando cientos o miles de kilómetros detrás del frente.
En este contexto, España descubre que su ventaja geográfica puede servir de poco. Informaciones publicadas por medios internacionales aseguran que los servicios estadounidenses han advertido de un posible escenario ruso dirigido contra España, Francia o Italia: drones Gerbera ocultos en buques mercantes y lanzados desde el Mediterráneo contra puertos, aeropuertos u otras infraestructuras. El Gerbera tiene un alcance declarado de hasta unos 600 kilómetros y puede transportarse y lanzarse mediante sistemas relativamente sencillos, de modo que un buque situado frente a las costas europeas eliminaría buena parte de la distancia que separa España del territorio ruso. La información procede de fuentes anónimas y no constituye confirmación pública de un plan ruso, pero la inquietud se extiende entre los servicios de inteligencia.
El riesgo no reside en que Rusia elija Madrid, Barcelona, Rota o Morón como objetivos, sino en que España posee puertos, aeropuertos, bases, industrias de defensa, redes energéticas y cables submarinos cuya importancia no disminuye por estar lejos de Kaliningrado. Si las operaciones híbridas buscan el punto donde una acción relativamente barata produzca una gran interrupción, el mapa deja de dividirse entre países próximos y lejanos a Rusia para dividirse entre infraestructuras resistentes y vulnerables. Durante décadas, España pudo contemplar la amenaza rusa desde uno de los extremos más alejados del mapa europeo, pero Europa comienza a prepararse para un conflicto en el que estar en el otro extremo ya no significa necesariamente estar en la retaguardia.
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