El subsidio eléctrico devora RD$79,309 millones en solo ocho meses

El Gobierno dominicano ha destinado más de RD$79,000 millones al subsidio eléctrico en solo ocho meses. Descubre por qué el sector sigue siendo una carga…

El subsidio eléctrico devora RD$79,309 millones en solo ocho meses

El Gobierno dominicano destinó RD$79,309.3 millones al subsidio eléctrico entre enero y agosto de este año, recursos que cubren el déficit financiero de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE), según cifras oficiales. La cifra confirma que el sector eléctrico sigue siendo uno de los mayores compromisos de gasto del Estado y una carga estructural sobre las finanzas públicas.

El subsidio no es un desembolso aislado ni un gasto extraordinario: es el mecanismo mediante el cual el Estado compensa cada mes la diferencia entre lo que cuesta generar y distribuir la electricidad y lo que efectivamente pagan los usuarios. Cuando esa brecha no se cierra, el déficit de las distribuidoras se traslada al presupuesto nacional, lo que reduce el margen disponible para otras prioridades de inversión social y de infraestructura.

El subsidio eléctrico devora RD$79,309 millones en solo ocho meses
El subsidio eléctrico devora RD$79,309 millones en solo ocho meses

Detrás de ese monto operan dos fuerzas que explican su persistencia. Por un lado, las pérdidas técnicas y no técnicas de las EDE: la energía que se genera pero no se factura ni se cobra, ya sea por fallas en la red o por conexiones irregulares. Por otro, la diferencia entre el costo real de generación —atado a los precios internacionales de los combustibles y a la matriz de generación— y las tarifas que se aplican a los usuarios, que no siempre se ajustan con la misma velocidad.

Para el lector, el dato tiene una lectura directa: cada peso que se destina al subsidio eléctrico es un peso que no se orienta a salud, educación, seguridad ciudadana o infraestructura. Además, un subsidio elevado y sostenido puede presionar las cuentas fiscales, condicionar la capacidad de endeudamiento del Gobierno y limitar su respuesta ante emergencias o ciclos económicos adversos.

Las autoridades han señalado en distintas ocasiones la necesidad de reducir esas pérdidas para aliviar la presión sobre el presupuesto nacional, aunque los resultados hasta ahora han sido limitados. Esa brecha entre diagnóstico y ejecución es, precisamente, el punto que conviene observar: no basta con anunciar metas de reducción de pérdidas, sino que importa medir si la energía facturada aumenta, si la cobranza mejora y si el subsidio empieza a ceder como proporción del gasto total.

Otro elemento a seguir es la evolución del subsidio en los meses restantes del año. Si el ritmo de enero a agosto se mantiene, el cierre anual podría superar con holgura lo presupuestado, lo que obligaría a reasignaciones o a mayor endeudamiento. La discusión de fondo, sin embargo, sigue siendo la misma: mientras no se corrijan las pérdidas y no exista una relación más sostenible entre costos y tarifas, el subsidio eléctrico continuará siendo uno de los rubros más pesados y menos elásticos del gasto público dominicano.

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