El rostro cariñoso de la política : ¿cómo el populismo maternal transforma el discurso político?
Desarrollemos una clasecita de matemáticas: si tenemos 1,500 millones de pesos y los repartimos entre un millón de mujeres, ¿cuánto toca cada una?Desarrollemos…
Desarrollemos una clasecita de matemáticas: si tenemos 1,500 millones de pesos y los repartimos entre un millón de mujeres, ¿cuánto toca cada una?
Desarrollemos otra vez la operación: si tenemos 1,500 millones de pesos, los sacamos del presupuesto nacional y los repartimos a un millón de madres, ¿cuánto toca cada una?
Pues 1,500 pesos con P de populismo. El populismo les lleva esos millones a las madres en forma de un bono encariñado.
Alcanza para unas cuantas compras en los establecimientos participantes: alimentos para el cocinado de la semana, medicamentos para el alivio, algún artilugio para el hogar….
Contentas van esas madres con sus 1,500 pesos momentáneos. Pero, ¿el año que viene serán menos pobres gracias a esos 1,500 pesos -esa es la idea, ¿no?- o volverán a buscarlos otra vez?.
¿Darles un cariñito pasajero para mantenerlas conformes, perpetuando ese populismo que tan bien aprovechan los gobiernos, o empujarlas realmente a salir de la pobreza?
Bueno, ya vemos que Luis Abinader, según una encuesta reciente, figura entre los presidentes más Populares de la región.
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