El pulso interno del PRM: ¿hacia dónde se reconfigura el poder?
**Yayo Sanz Lovatón renuncia y se une a David Collado: el mapa interno del PRM se redefine rumbo a 2028. ¿Un nuevo equilibrio de poder?**
El panorama interno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) comienza a definirse tras la renuncia de Eduardo "Yayo" Sanz Lovatón a sus aspiraciones presidenciales, quien ahora respalda abiertamente el proyecto de David Collado, en un movimiento que reconfigura las fuerzas políticas de cara a las elecciones de mayo de 2028.
La decisión de Sanz Lovatón, quien era considerado uno de los precandidatos con mayor proyección dentro de la organización oficialista, ha generado un efecto inmediato en las estructuras internas del partido. Su alineamiento con Collado, actual alcalde del Distrito Nacional, fortalece el bloque que impulsa su candidatura y modifica el equilibrio de poder entre las distintas corrientes que aspiran a suceder a Luis Abinader. Este tipo de movimientos, aunque tempranos en el calendario político, suelen ser determinantes para consolidar apoyos territoriales y financieros antes de que se formalicen las primarias.
Analistas políticos interpretan este movimiento como una señal de consolidación temprana en el PRM, donde las lealtades y alianzas estratégicas se están reordenando con miras a la contienda interna. Mientras tanto, otros precandidatos continúan tejiendo apoyos en las bases del partido, en un escenario que promete una disputa intensa por la nominación presidencial. La renuncia de un aspirante con el perfil de Sanz Lovatón no solo reduce el número de contendientes, sino que también revela las negociaciones de alto nivel que ocurren tras bastidores, donde la viabilidad electoral y el acceso a estructuras de poder pesan tanto como la trayectoria política.
El respaldo a Collado no es casual: el alcalde capitalino ha mantenido altos niveles de aprobación en encuestas locales y ha logrado proyectar una imagen de gestión moderna y cercana a la ciudadanía, factores que podrían resultar decisivos en una eventual primaria. Sin embargo, el camino hacia la candidatura oficialista no estará exento de obstáculos, pues dentro del PRM conviven sectores que aún no han definido su posición y que podrían buscar acuerdos o alianzas alternativas en los próximos meses. La estructura partidaria, históricamente fragmentada en corrientes internas, deberá encontrar un equilibrio entre la unidad necesaria para retener el poder y la competencia legítima por la nominación.
La renuncia de Sanz Lovatón y su respaldo a Collado no solo impacta la correlación de fuerzas interna, sino que también envía un mensaje claro sobre la necesidad de unidad en el oficialismo para mantener la hegemonía electoral en los próximos comicios, donde el PRM buscará retener el control del Ejecutivo. Este escenario plantea un desafío doble para el partido de gobierno: por un lado, gestionar la transición interna sin fracturas visibles; por otro, proyectar una imagen de cohesión frente a una oposición que buscará capitalizar cualquier señal de división. La experiencia de otros ciclos electorales sugiere que los partidos que logran resolver sus disputas internas con anticipación suelen llegar mejor posicionados a la contienda general, aunque siempre existe el riesgo de que las heridas internas tarden en cerrar.
Para el electorado dominicano, este movimiento tiene implicaciones prácticas: define con mayor claridad el mapa de opciones dentro del oficialismo y permite anticipar los ejes de campaña que podrían dominar el debate público. La figura de Collado, con su perfil municipalista, podría desplazar el foco hacia temas de gestión urbana, transparencia y resultados concretos, mientras que otros precandidatos buscarán diferenciarse con propuestas en áreas como seguridad, economía o reforma institucional. En los próximos meses, será clave observar cómo se comportan las bases del PRM en las provincias, qué dirigentes intermedios se suman a cada bloque y si surgen nuevos acuerdos que reordenen nuevamente el tablero interno.
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