El parque vehicular femenino crece 6% en República Dominicana
Solo el 23.9% de los vehículos en RD son de mujeres: ¿hacia dónde va la brecha de género?
La brecha de género en la propiedad vehicular dominicana persiste: las mujeres poseen solo el 23.9% del parque automotor registrado a nombre de personas físicas, mientras que los hombres concentran el 76.1%, según el Informe del Parque Vehicular 2025 de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).
El estudio, que analiza los datos al cierre de 2025, revela un avance gradual en la participación femenina en este ámbito, aunque aún lejos de alcanzar la paridad. La cifra refleja una tendencia al alza en comparación con años anteriores, impulsada por factores como el mayor acceso de las mujeres a financiamiento y su creciente independencia económica. Este incremento del 6% en el parque vehicular femenino se enmarca en un contexto donde la movilidad se ha convertido en un elemento clave para la inserción laboral y el emprendimiento.
Los especialistas en movilidad y género interpretan estos números como un indicador de progreso social, pero subrayan que persisten barreras estructurales que limitan la adquisición de vehículos por parte de las féminas, incluyendo diferencias salariales y menor acceso a créditos preferenciales. En República Dominicana, la brecha salarial de género ronda el 12% en promedio, lo que incide directamente en la capacidad de ahorro y endeudamiento de las mujeres para comprar un automóvil.
La DGII no detalló en el informe las razones específicas detrás de la distribución, aunque sí destacó que el total del parque vehicular registrado a nombre de personas físicas superó los 4.5 millones de unidades. Este volumen convierte al sector automotor en uno de los más dinámicos de la economía local, con implicaciones directas en la recaudación fiscal, el consumo de combustibles, la demanda de seguros y la planificación urbana.
Para el lector, estos datos ofrecen pistas sobre el poder adquisitivo femenino y su evolución en el tiempo. Un incremento sostenido en la propiedad vehicular de las mujeres podría traducirse en mayores oportunidades de movilidad laboral, acceso a zonas periféricas con menor oferta de transporte público y una participación más activa en cadenas productivas que requieren desplazamiento. Sin embargo, el ritmo actual de crecimiento —aunque positivo— implicaría décadas para alcanzar una distribución equitativa.
Conviene observar en futuras ediciones del informe si la brecha se reduce a un ritmo más acelerado, qué provincias concentran el mayor crecimiento de propietarias y si las políticas públicas de financiamiento y género comienzan a reflejarse en estos indicadores. También será relevante monitorear cómo impacta la electrificación del parque vehicular en la participación femenina, un segmento donde las mujeres podrían encontrar nuevas oportunidades de acceso a tecnología más eficiente y económica.
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